En los Juegos Olímpicos (JO) de Milán-Cortina, entre los franceses no sólo la delegación deportiva alcanzó la cuota récord para los Juegos de Invierno: 162 atletas. El contingente de voluntarios franceses también se mostró numeroso: 450 personas vinieron a echar una mano a los lugareños durante dos semanas, el mayor total de los 3.600 voluntarios internacionales. Después de las dos ediciones de invierno celebradas en Asia, en Pyeongchang (Corea del Sur) en 2018 y en Beijing en 2022, la proximidad geográfica ciertamente jugó su papel. Tanto como las ganas de revivir las emociones olímpicas, con un bonito recuerdo de París 2024.
Es el caso de François Bée, director industrial de 51 años, que ha vuelto a asumir el papel de jefe de equipo encargado de recibir a los espectadores, esta vez en el estadio Cortina d’Ampezzo (Véneto), escenario de las competiciones de curling. Hace dieciocho meses, el Yvelinois que se hace llamar “más olímpico que francés”vivido “los días más felices de su vida”. La experiencia humana que ha conocido es uno de los motores de su compromiso: “No nos conocíamos antes, formamos una familia y nos separamos llorando”explica.
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