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El último informe del panel de expertos de las Naciones Unidas (ONU) sobre Libia, filtrado el 30 de marzo, implica a figuras clave de los dos bandos rivales del país. Tanto grupos armados originarios de Trípoli, en el oeste, como miembros de la familia del mariscal Khalifa Haftar, residentes en Bengasi, en el este. En 288 páginas, los observadores de las Naciones Unidas describen una “el paraguas de la impunidad que permite a algunos individuos generar flujos de ingresos cada vez mayores”.

Entre los nombres más citados está el de un financiero que hasta ahora ha pasado desapercibido: Ahmed Gadalla. El empresario es citado 20 veces por el comité de expertos, que vincula a sus empresas con un sinfín de actividades ilícitas, desde la importación de vehículos militares que violan el embargo de armas libio hasta el tráfico de productos petrolíferos. Hasta entonces su nombre había pasado relativamente desapercibido. “Empresarios, diplomáticos y banqueros saben quién mueve los hilos en Bengasi”explica un investigador de la ONG estadounidense The Sentry.

La organización publica, el martes 7 de abril, un informe dedicado a “primer financiero del este de Libia”. El documento revela en primer lugar cómo Ahmed Gadalla selló su alianza con el mariscal Haftar, permitiendo financiar su (fallida) ofensiva sobre Trípoli en 2019. Originario de Bengasi, el empresario aprovechó sus raíces en los Emiratos Árabes Unidos para obtener un préstamo de 300 millones de dólares (260 millones de euros) del gran banco emiratí Al Masraf. Estos fondos fueron entonces “canalizado por las empresas de Gadalla hacia el esfuerzo bélico” del clan Haftar, según la ONG.

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