Un ex integrante del grupo lo llamó para darle un pequeño consejo: «El martes 10 de marzo, cuando presentes tu plan estratégico, ¡intenta sonreír un poco! » No es tan simple. François Provost, ansioso y concentrado, no fuerza su naturaleza. El nuevo director general de Renault, de 57 años, presume de ser todo lo contrario de su predecesor, el italiano Luca de Meo, que se convirtió en director del grupo de lujo Kering en septiembre de 2025. Si bien este as del marketing ha utilizado su encanto para seducir a analistas financieros e inversores, el ingeniero politécnico y de minas ha conservado su exterior tecnocrático. Quiere encarnar seriedad, trabajo y sobriedad en un momento en el que el sector de la automoción atraviesa un momento complicado.
Incluso cuando Jim Farley, director general de Ford, fue a París para anunciar a la prensa un acuerdo con Renault el 9 de diciembre de 2025, François Provost parecía más tenso que brillante. Sin embargo, fue un gran día: el gigante americano confió en él y lo eligió a él, en lugar de a Volkswagen, para producir sus futuros coches urbanos eléctricos en Europa. Renault logró desarrollar el nuevo Twingo, el primer coche eléctrico que cuesta menos de 20.000 euros, antes que su competidor Polo. Su secreto: subcontratar parte de las operaciones a ingenieros chinos y aprender de sus métodos.
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