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Un pequeño espacio dentro de la plataforma de inteligencia artificial Claude que contiene ideas sin traducirlas en palabras y respuestas a las solicitudes de los usuarios, de la misma manera que los humanos almacenan o acceden conscientemente a sus pensamientos. Es el descubrimiento de los investigadores de Anthropic, la empresa de Darío y Daniela Amodei que está en el centro de la actualidad tras las polémicas con la administración Trump y cuyo debut en Wall Street se espera para el otoño de 2026.

En un vídeo publicado en Essentially, Anthropic no demostró que Claude tenga sensaciones o experiencias, pero detectó una distinción humana entre la información utilizada para el razonamiento y la cantidad mucho mayor de procesamiento subyacente; esto ofrece nuevas perspectivas en el debate sobre lo que se puede considerar “conciencia de máquina”.

Anthropic denominó a esta área “Espacio J”, nombre que deriva de la técnica matemática “jacobiana”. “Así como los humanos pueden pensar en una cosa mientras hacen otra, Claude es capaz de activar conceptos y procesamientos en su J-Space que no tienen relación con sus resultados”. En un ejemplo de la vida real, Anthropic informa que le pide a Claude que piense en el puente Golden Gate en California mientras copia una oración no relacionada. “Claude estaba ocupado copiando la frase, pero ‘detrás de escena’, su J-Space contaba una historia diferente”, dice Anthropic, explicando que “puente” y “California” estaban entre los temas tratados en el espacio.

Anthropic sugiere que observar la dinámica del J-Space podría resultar clave para detectar desalineaciones o intenciones maliciosas en los modelos de IA. E invitó a expertos en neurociencia y filosofía a compartir sus opiniones sobre la investigación.

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