Diez fechas hasta el 21 de junio en el escenario frente al Palacio de Caserta, para unas 100.000 personas. Gigi D’Alessio relanza así su marca personal, tras el doblete de Maradona y los siete tiempos en la Piazza del Plebiscito el año pasado. Y esto abre las puertas a una temporada de conciertos frente al antiguo palacio real de los Borbones. Más de cuarenta canciones por velada, con el uso de popurrís para ponerse al día con determinadas piezas que llevan mucho tiempo sin publicarse o con las canciones del principio, que sobre todo por estos lares siguen estando entre las más solicitadas.
Desde el inicio con “A Selfie for Life”, como para despedirse inmediatamente, desde el principio, del fallecido amigo letrista Vincenzo D’Agostino, hasta una nueva versión de “A Magical Love Story”. Kekko D’Alessio (teclados), Cofre tonto Y Ciro Maná (guitarras), lorenzo maffia (suelo), Daniele Leucci (percusión), Alfredo Golino (batería), Roberto D’Aquino (débil) mi Max D’Ambra (teclados y programación) siguen al intérprete que se levanta y se sienta del piano, charla con el público, disfruta del público: un regreso, para él, después del sensacional (y en una sola velada) de 2015.
Su colección de canciones, escuchadas de nuevo así, por primera vez después de muchos años sin la “distracción” y la contribución de ilustres “amigos”, recuerda la parábola de una carrera que comenzó en los años 90 en el clima del neo-melo y llegó a un pop en el que destaca el canto napolitano antiguo y contemporáneo, la corriente melódica nacional y las actualizaciones con salsa latina y urbana.
Empezando de lejos, como lo contará una película biográfica dirigida por Luca Miniero, D’Alessio se convirtió en un cantante romántico en la época del cínico, conquistando a un público que algunos creían desaparecido, y en cambio lo convirtió en una estrella popular nacional que pocos vieron venir y que algunos snobs todavía tienen dificultades para digerir. “Senza tucca’” (sin Geolier, presente sólo en voz y en dibujos animados), “Le chemin de l’agence”, este “Nuje” que da título a su último álbum, “Quanti amori”, “Non dirgli mai”… el setlist no persigue la cronología, al contrario, mantiene juntos pasado y presente casi como para reivindicar el hilo conductor de una canción que no se avergüenza de ser popular y pegadiza. “Chiove” sigue siendo una de sus páginas más bellas, “’O posto d’Annare’” da testimonio de la intuición de la saga cantada nacida del éxito de “Annare” (“Anna si se marie” no está en el repertorio), “Un corazón enfermo”, “Nunca te rindas”…
Pasando del gran escenario que domina el palacio al segundo que lo proyecta al público gracias a un podio, Gigi canta y hace cantar al público, sobre todo cuando llega el popurrí más napolitano, que incluye “L’ultimo token”, “Si tenisse 18 anne”, “Sosa fiorentina”, “Amicowaiter”, “E’ guaglione ‘e Napule”, “A Month late”, o los siguientes, también muy ciertos, gracias a los éxitos. como “Fotomodelle un po ‘poover”, “Sotto le sheet”, “30 canzone”, “Buongiorno” y “Napule”, grabadas en ese momento con Lucio Dalla, así como con Sal Da Vinci y Gigi Fartigianato.
De principio a fin cambia de sonido y de plan, con “Miele”, “como suena el corazon” Y “Mi amor“, canciones que hoy, cuando todo el mundo mira la larga ola neolatina y el modelo Bad Bunny, parecen “obvias”, pero cuando salieron parecían una apuesta. Recompensados por el éxito, luego muy imitados, como lo demuestran hoy algunas hazañas de sus colegas. con quienes podrá competir para actualizar su canto sin exagerar, pero también para transmitirles la lección aprendida de Mario Merola al principio.
Se repetirá esta tarde, pasado mañana y luego los días 12, 14, 16, 17, 18, 20 y 21 de junio.
PD. Caserta debe encontrar una solución al problema del aparcamiento para este verano de conciertos y los siguientes. Una hora de viaje y una entrada de 25 euros podrían dejar en casa incluso a los fans más fervientes de los cantantes.