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En muchos países, el número de hijos por mujer está disminuyendo, pero los investigadores todavía luchan por evaluar todas las causas de esta disminución. Dos estudios estadounidenses publicados recientemente apuntan al mismo sospechoso: el teléfono inteligente. Los investigadores sugieren que los propietarios de teléfonos inteligentes tienen menos interacciones sociales y, por lo tanto, menos sexo en la vida real.

La tasa de fertilidad ha disminuido un 22% en Estados Unidos desde 2007, y los científicos han planteado la hipótesis de que el fuerte descenso de la curva desde esa fecha está relacionado con la llegada del iPhone de Apple ese mismo año. Para confirmar su teoría, dos científicos de la Universidad de Middlebury se basaron en el hecho de que entre 2007 y 2011 el iPhone era accesible en Estados Unidos a través de un único operador, AT-T.

Compararon las tasas de fertilidad en áreas cubiertas por AT-T con aquellas que no lo estaban, es decir, presumiblemente sin usuarios de iPhone. Los condados estadounidenses con acceso a iPhones experimentaron una mayor disminución en el número de hijos por mujer que aquellos que no tenían acceso a ellos, señalan los autores en su estudio, publicado el lunes por la Oficina Nacional de Investigación Económica.

Particularmente marcado entre los jóvenes

El descenso es acusado entre los más jóvenes (15-24 años). “La disminución de la fertilidad se concentra principalmente entre los jóvenes y se refleja en gran medida en la reducción de los nacimientos no deseados”, escriben. Los autores sugieren que esta disminución debería atribuirse menos al costo de criar a un niño que a “la falta de relaciones sociales y actividad sexual”.

“Con el auge de los teléfonos inteligentes, el tiempo pasado con amigos en persona y la actividad sexual han disminuido drásticamente, junto con un mayor consumo de pornografía, un posible sustituto del sexo en pareja”, escriben Caitlin Myers y Ezekiel Hooper.

Los dos autores señalan que éste no es el único origen del descenso del número de hijos por mujer, sino más bien un factor importante sobre el cual las políticas pronatalistas emprendidas por muchos países como Francia o Corea del Sur, consistentes en incentivos económicos, tienen poco control.

“Un shock tecnológico global común”

Dos economistas de la Universidad de Cincinnati, Nathan Hudson y Hernán Moscoso Boedo, ampliaron esta hipótesis a 128 países. Analizaron datos del Banco Mundial sobre la penetración de teléfonos inteligentes y las tasas de fertilidad adolescente.

Descubrieron que la disminución de las tasas de fertilidad se ha acelerado con el uso generalizado de teléfonos inteligentes, un fenómeno observado en países “con contextos sanitarios, sociales, económicos y culturales fundamentalmente diferentes”. En su estudio publicado en mayo, los autores concluyen que existe un “shock tecnológico global común”.

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