El lunes por la noche, hubo una llamada telefónica amarga, acalorada y duramente redactada entre el Primer Ministro Netanyahu y el Presidente Donald Trump, quien le dijo: “Estás completamente loco. Estarías en prisión sin mí. Te salvo. Ahora todos te odian. Todos odian a Israel por esta razón”. El tema de la discusión, revelado a Axios por tres funcionarios informados de los hechos, fue la campaña israelí en el Líbano contra los terroristas de Hezbolá, que pondría en juego las negociaciones con Teherán. Sin embargo, los medios israelíes bajaron el tono. Al describir la conversación telefónica entre los dos líderes, calificándola de “tensa” y negando cualquier insulto. Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reiteró que “los estadounidenses apoyan el principio de ataques de represalia” contra el barrio de Dahieh en Beirut, en caso de nuevos ataques con cohetes de Hezbollah hacia el norte de Israel, al tiempo que confirmó la petición del magnate de detener las incursiones.
“A petición de los Estados Unidos, hasta ayer las Fuerzas de Defensa de Israel se abstuvieron de llevar a cabo ataques importantes en Beirut – afirmó Katz – debido a los esfuerzos estadounidenses por alcanzar un acuerdo con Irán”. La posibilidad de una tregua se vuelve cada vez más tenue ante el impasse, pero el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró al Congreso que Irán, por primera vez, ha aceptado “negociar aspectos del programa nuclear que hace sólo un mes, hace sólo un año, se negaba siquiera a mencionar”.
Mientras tanto, aunque se inició en Washington una nueva ronda de negociaciones entre representantes de Beirut y Jerusalén para ampliar un alto el fuego que nunca fue respetado, continuaron las incursiones del ejército israelí en el Líbano contra los terroristas de Hezbollah que continúan su guerra, junto a Irán, contra Israel.