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Entre las innovaciones que han hecho que China sea irreconocible en unos diez años, son espectaculares las que están revolucionando el transporte: si en muchas ciudades ya circulan taxis sin conductor, el periodista del “Enviado Especial” también logró despegar a bordo de un avión no tripulado…
En un país convertido en potencia tecnológica del planeta, el periodista del “Enviado Especial” pudo vivir una experiencia única: en Cantón, abordó un taxi volador de EHang, una empresa que presume de cientos de patentes para su vehículo autónomo. Antes de abrir rutas comerciales, ofrece vuelos de prueba como este.
Antes de instalarnos en la cabina de esta especie de drone gigante, es necesario tomar algunas precauciones. En primer lugar pésate, para demostrar que no superas el peso máximo (fijado en 150 kilos para dos personas). A continuación, firme un contrato que incluya un seguro por valor de 1 millón de yuanes (en caso de accidente, su vida vale unos… 120.000 euros). Breve“Hay que tener confianza en la máquina…” En realidad, el vuelo, gestionado por inteligencia artificial según una ruta preestablecida, es supervisado constantemente desde tierra por operadores que pueden tomar el control en caso de problemas.
En el despegue, “vibra mucho”… Después de volar durante siete minutos a 50 metros sobre la sede de la empresa, un poco como en un helicóptero totalmente autónomo, el periodista no lamentó encontrarse de nuevo en tierra. Sus impresiones: “Un sentimiento bastante irreal”.
“La aviación de baja altitud representa el mayor cambio futuro en los modos de transporte”. cree He Tianxing, vicepresidente de la empresa, y “un proceso irreversible”. Planea exportar rápidamente su tecnología (“a partir de este año”), también en Francia, “en grandes ciudades como París o Marsella”. Pero primero tendrá que obtener autorizaciones de la aviación civil europea…
En esta China futurista, otros vehículos sorprendentes ya se han convertido en la norma, como los taxis sin conductor. Estos taxis robot circulan (a buena velocidad) por Shenzhen, una metrópoli del sur de China, desde hace dos años. A bordo del vehículo diseñado por la empresa Pony.AI, controlado mediante aplicación, una voz robótica te da la bienvenida: “Por favor, cierre las puertas, abróchese el cinturón de seguridad. Para hablar conmigo, diga ‘hola Popo’. El aire acondicionado está configurado a 25 grados. Si tiene algún problema, comuníquese con el servicio de atención al cliente para obtener ayuda”.
En el interior, el volante está protegido, por lo que es imposible tomar el control del vehículo. Al analizar el entorno con una veintena de sensores y cámaras, el taxi no duda en entrar en los atascos y es tocado por la bocina. La empresa, que explota un millar de taxis robot, no comunica el número de accidentes… Al final, este viaje de 15 minutos habrá costado menos de 2 euros. Los taxis robot ya existen en veinte ciudades chinas y todos son eléctricos.
Extracto de “China, el gran salto hacia el futuro”, un reportaje para ver en “corresponsal especial“el 4 de junio de 2026.
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