El 60º Super Bowl, presentado en el entretiempo por Bad Bunny, estuvo ligeramente por debajo de los ratings históricos del programa, según datos publicados el martes. Según el Instituto Nielsen, el concierto del astro del reguetón durante la final del campeonato de fútbol americano atrajo una media de 128,2 millones de espectadores.
Un resultado notable, superior por ejemplo al de Rihanna en 2023 (121 millones), pero que se sitúa un poco por debajo del récord establecido el año pasado por el rapero Kendrick Lamar, con 133,5 millones de espectadores, y por Michael Jackson en 1993 (133,4 millones).
La presencia de Bad Bunny generó semanas de polémica en Estados Unidos: la derecha se quejó de la elección de este cantante puertorriqueño, al que no encontraban lo suficientemente americano cuando la isla caribeña es territorio estadounidense desde 1898. El presidente Donald Trump, por su parte, decidió no asistir a la reunión, pero aun así asistió al espectáculo de medio tiempo desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
El enfado de Trump con Bad Bunny
La actuación de Bad Bunny fue festiva, marcada por numerosas referencias culturales a su isla y sus símbolos. El cierre del concierto en español estuvo marcado por un desfile de banderas latinoamericanas que recordaron que América es un continente rico en todos sus pueblos, incluso antes de ser un país.
Donald Trump denunció el concierto como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, una semana después de que el cantante pidiera durante la entrega de los premios Grammy “noquear” a ICE, la policía de inmigración estadounidense. El Super Bowl es tradicionalmente el evento más visto del año en Estados Unidos.
Para esta 60ª edición, el choque entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots atrajo un promedio de 124,9 millones de espectadores en el canal NBC y en las distintas plataformas que lo transmiten: la plataforma de streaming Peacock, el canal en español Telemundo, NBC Sports Digital y el servicio NFL+.
Lo suficiente como para convertirlo en el segundo Super Bowl más visto de la historia, después del del año pasado. Y ello, a pesar de un partido muy defensivo, que dejó poco espacio para buenas jugadas y que acabó con victoria de los Seahawks por 29 a 13.