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Irán bombea actualmente 3,3 millones de barriles por día (bpd) de petróleo crudo. A este volumen se suman 1,3 millones de barriles diarios de condensados ​​y otros líquidos. El conjunto representa aproximadamente el 4,5% de la oferta mundial.

Sin embargo, esta fortaleza depende de un cuello de botella logístico. La isla de Kharg por sí sola suministra alrededor del 90% de las exportaciones de petróleo crudo. Los petroleros abandonan este lugar para atravesar el Estrecho de Ormuz, zona bajo alta vigilancia militar.

Desde el inicio de los ataques israelí-estadounidenses el 28 de febrero, los flujos se han mantenido fuertes. Según TankerTrackers.com, las exportaciones oscilan entre 1,1 y 1,5 millones de barriles por día. Irán utiliza transferencias de barco a barco en alta mar para evadir las sanciones.

Irán posee algunas de las mayores reservas de gas del mundo. Este campo, llamado South Pars por Teherán y North Dome por Doha, contiene 50 billones de metros cúbicos de gas utilizable. Este volumen podría cubrir las necesidades globales durante 13 años.

Sin embargo, Irán consume internamente el 94% de su producción de gas. En 2024, la producción total alcanzó los 276 mil millones de metros cúbicos. Las sanciones limitan la capacidad de exportación al mercado internacional, a diferencia de Qatar.

Las infraestructuras gasistas son ahora objetivos directos. El pasado mes de junio fueron bombardeadas cuatro unidades de la Fase 14 de South Pars. Estas instalaciones están situadas a 200 kilómetros de las empresas conjuntas de Qatar en las que participan ExxonMobil y ConocoPhillips.

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