El informe de empleo de diciembre de 2025 publicado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos confirma una tendencia: la economía estadounidense está creando empleos sólo a cuentagotas. Con sólo 50.000 nuevas posiciones en diciembre, los resultados están muy por debajo del consenso del Dow Jones de 73.000 creaciones. Este dato, ya de por sí decepcionante, se enmarca en un contexto de importantes revisiones a la baja de los meses anteriores.
Octubre, inicialmente anunciado con 105.000 pérdidas de empleos, fue revisado a 173.000. En noviembre también se produjo un ajuste, pasando de 64.000 a 56.000 creaciones. En total, durante este período se registraron 76.000 puestos de trabajo menos de lo esperado. Esta dinámica subraya la precariedad actual de un mercado que lucha por recuperar el impulso esperado para 2024.
El año 2025 se sitúa en su nivel más bajo en dos décadas
En 2025, la economía más grande del mundo generará un promedio de sólo 49.000 empleos por mes. A modo de comparación, el año 2024 promedió 168.000 creaciones mensuales. Con un total neto de 584.000 puestos de trabajo creados en doce meses –en comparación con los 2 millones del año anterior–, Estados Unidos registró su peor desempeño, fuera de una recesión, desde 2003.
Esta anemia puede explicarse por las incertidumbres relacionadas con las nuevas políticas comerciales, en particular los aranceles aduaneros, pero también por los cambios regulatorios en materia de inmigración y la rápida adopción de inteligencia artificial que alientan a las empresas a ser extremadamente cautelosas. Este clima de espera define ahora un mercado laboral en el que “no se contrata ni se despide”: los empleadores ya no contratan masivamente, pero siguen evitando despidos a gran escala.
Las paradojas de la tasa de desempleo del 4,4%
A pesar de la débil contratación, la tasa de desempleo cayó al 4,4% en diciembre, en comparación con el 4,6% en noviembre. Esta disminución contraria a la intuición se debe en parte a sesgos metodológicos. La tasa de desempleo proviene de una encuesta de hogares, mientras que la creación de empleo proviene de las empresas.
El regreso de muchos funcionarios federales tras el fin del cierre influyó mecánicamente en este cálculo. En realidad, la percepción que los trabajadores tienen del mercado es mucho más oscura. Según la Reserva Federal de Nueva York, la probabilidad percibida de encontrar rápidamente un trabajo después de un despido alcanzó un mínimo histórico en diciembre, lo que refleja un mínimo histórico de confianza del consumidor.
Fuertes recortes en los servicios públicos
La Administración Federal desempeñó un papel destacado en este empeoramiento. Desde enero de 2025, el sector público ha sufrido pérdidas acumuladas de decenas de miles de puestos de trabajo. Este movimiento está impulsado en gran medida por los planes de reducción de personal de la administración Trump, incluidos programas masivos de salida voluntaria (“adquisiciones”).
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, también expresó dudas sobre la fiabilidad de los datos oficiales. Estimó que la economía puede haber perdido alrededor de 20.000 empleos al mes en promedio desde abril, lo que sugiere que los datos del Departamento de Trabajo aún pueden sobreestimar la verdadera fortaleza de la actividad.
Sanidad y restauración: los últimos pilares del crecimiento
La resistencia del mercado se encuentra ahora en un puñado de sectores. El sector alimentario añadió 27.000 puestos de trabajo en diciembre, seguido de la asistencia sanitaria y social con 17.000 creaciones. El comercio minorista, sin embargo, sufrió el golpe con 25.000 recortes de empleo, penalizado por la logística y la evolución del consumo.
Esta fragmentación sectorial complica la tarea de la Reserva Federal. Después de recortar los tipos tres veces en 2025 para apoyar el empleo, la institución monetaria señaló en diciembre que sólo planeaba un nuevo recorte para 2026. Ante una inflación persistente, el banco central está adoptando una postura de “espera y verás”, con la esperanza de evitar un colapso repentino del crecimiento manteniendo los precios bajo control.
Política monetaria: bajo el fuego cruzado de números y política
Las cifras de empleo colocan a la Reserva Federal en una posición cada vez más incómoda. Después de recortar las tasas a un rango de 3,50% a 3,75% este otoño –el nivel más bajo desde septiembre de 2022–, la institución enfrenta un mandato contradictorio: apoyar el empleo estancado sin perder el control de la inflación descrita como “pegajosa”.
Si las últimas proyecciones de los miembros de la Reserva Federal (los famosos “gráficos de puntos”) prevén un recorte único de tipos para todo 2026, la presión política se está intensificando. Stephen Miran, el candidato de Donald Trump a la junta de la Reserva Federal, abogó recientemente por un recorte agresivo de 100 a 150 puntos básicos en 2026. Tal diferencia con el pronóstico oficial del banco central sugiere tensiones entre la Casa Blanca y Jerome Powell.
Según datos de IG basados en contratos de futuros, la probabilidad de un recorte de tipos ya en la reunión de enero es sólo del 14%. Para el mes de marzo el mercado sigue apostando un 60% al status quo. Este informe de diciembre, si bien confirma la fragilidad del mercado laboral, podría obligar a la Reserva Federal a revisar su texto y acelerar el programa de flexibilización a partir del primer trimestre.