“Queridos líderes mundiales”. Así comienza la carta abierta que más de 500 economistas y especialistas en desigualdad dirigieron a los jefes de Estado y de Gobierno de las 20 principales potencias económicas, que se reunirán los días 22 y 23 de noviembre en Sudáfrica con motivo de la cumbre del G20. La primera ambientada en este continente que el estadounidense Donald Trump y el argentino Javier Milei han decidido saltarse.
Estos expertos de más de 70 países y de diferentes disciplinas -economistas, pero también sociólogos, epidemiólogos, historiadores, geógrafos, antropólogos, politólogos y filósofos- piden su apoyo para la creación de un grupo internacional sobre desigualdades, basado en el modelo que se ha hecho sobre el clima con el IPCC. Este Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático independiente e imparcial ha proporcionado “evaluaciones neutrales, científicas y objetivas del cambio climático”.
Recogen así una de las principales recomendaciones del primer informe del G20 sobre las desigualdades globales, elaborado por un comité encabezado por el premio Nobel de Economía estadounidense Joseph Stiglitz y cuyas conclusiones se presentarán en la cumbre. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de los relatores especiales de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema, así como de decenas de personalidades, entre ellas Janet Yellen, exsecretaria del Tesoro estadounidense y presidenta de la Reserva Federal (la Reserva Federal), o los economistas Daron Acemoglu, Thomas Piketty, Gabriel Zucman, Lucas Chancel, François Bourguignon…
“Altos niveles de desigualdad económica tener un impacto negativo en todos los aspectos de la vida y el progreso humanos, incluidas nuestras economías, nuestras democracias y la supervivencia misma del planeta”. considerar en la carta. Expresan profunda preocupación por esto. “Las concentraciones extremas de riqueza se traducen en concentraciones de poder antidemocráticas, lo que socava la confianza en nuestras sociedades y polariza nuestra política”. Por no hablar de Estados Unidos. Y señalar a los líderes que la desigualdad no es inevitable, pero sí lo es. “elección política”. “Se pueden tomar medidas claras y comprobadas para reducirlos y construir sociedades y economías más justas, elementos esenciales para un futuro próspero para todos nosotros”. concluyen.