Creada hace apenas un año y medio en Pont-Sainte-Marie, en el Aube, La Fanny Mariepontaine ya ha cambiado de tamaño. “Es una asociación que existe desde hace exactamente 18 meses y de la que me hice cargo hace 6 meses”, explica su presidente, Patrick Degouy. Cuando llegó, el club funcionaba de forma clásica, con una treintena de socios y algunas competiciones anuales. Pero rápidamente, el viejo modelo dio paso a otra visión: “Decidí abrir la petanca a un público más amplio para recrear vínculos sociales”, dice. Hoy en día, la asociación cuenta ya con unos cincuenta miembros para… ¡64 pistas de bolos iluminadas!
De la actividad recreativa “nerd” al deporte estructurado
Asociada durante mucho tiempo a una imagen folclórica e incluso anticuada, la petanca está experimentando actualmente una verdadera transformación. “Había una vez una imagen un poco anticuada… los abuelos por la noche. Pero no, en realidad, es un deporte. Hay entrenamientos, muchos clubes a nivel nacional, a nivel departamental”, insiste Patrick Degouy.
La disciplina se ha profesionalizado, con reglas rígidas y una práctica cada vez más exigente. “Hoy está mucho más estructurado. Ya no tenemos derecho a hablar durante el partido, tenemos un tiempo limitado para jugar… Se ha vuelto algo serio”, subraya el presidente de La Fanny Mariepontaine. Una observación compartida por los jugadores expertos: la estrategia, la técnica y el rigor ocupan ahora un lugar central. “La mitad del resultado depende de la estrategia adoptada por el equipo”, asegura Patrick Degouy.
La federación francesa de bolos y juegos provenzales cuenta hoy con 300.000 jugadores registrados, un récord histórico. La petanca estuvo a punto de convertirse en deporte en los Juegos Olímpicos de París 2024, pero finalmente fue rechazada en favor del breakdance.
Más allá del aspecto deportivo, La Fanny Mariepontaine quiere hacer de la petanca un verdadero espacio de unión intergeneracional. “Lo que me gustaría es que los padres vinieran aquí con sus hijos para relajarse… en un ambiente sano, sobre todo sin alcohol”, confiesa Patrick Degouy. Sin alcohol es también la elección del presidente cuyo objetivo es claro: atraer a más jóvenes, mujeres y familias. Una filosofía inclusiva que agrada.
Para hacer realidad esta ambición, la asociación organiza una gran iniciación abierta a todos el viernes 10 de abril, de 16 a 17 horas. a las 20 horas, en el estadio Henri Jacquot. Un evento único, supervisado por algunos de los mejores del departamento. “Aprovecho la ayuda de 25 campeones para transmitir sus conocimientos y dar una buena imagen de la bocha”, explica el presidente. El principio: acoger a los participantes, evaluar su nivel y luego dividirlos en pequeños grupos acompañados de un instructor. Una iniciativa destinada a renovarse, con una decena de encuentros previstos a lo largo del año y abiertos al mayor número de personas posible.
“Un deporte de compartir y de encuentros”
Sobre el terreno de juego los jugadores confirman este entusiasmo. Cathy, de 22 años, practica desde pequeña. Se unió a La Fanny Mariepontaine el año pasado y para su petanca es ante todo “convivencia, competición y compartir”. “Me encanta ver gente, moverme, conocer otros clubes. Estos días organizados por el club te permitirán conocer otras personas y compartir”, confiesa. La misma observación para Estelle, 65 años: «Me gusta la convivencia, la relajación… ¡Y también intentar ganar!»
Todo el mundo acoge con agrado la evolución de cómo vemos la disciplina. “Hoy en día es un verdadero deporte, con entrenamiento y competiciones”, insiste Cathy. Con 24 eventos previstos este año, la mitad de los cuales están destinados a atraer nuevos públicos, La Fanny Mariepontaine pretende continuar su desarrollo. “En última instancia, me gustaría organizar un concurso a nivel nacional o incluso internacional. Y, por qué no, crear una estructura para los niños de los próximos años”, confiesa Patrick Degouy.