Esta es una doble alarma sobre la soberanía económica: Este miércoles 17 de diciembre de 2025, la dirección nacional de estadística del comercio exterior y de aduanas publica un panorama completo de las importaciones de “pequeños paquetes”, dibujando un retrato clínico de una logística fuera de control, mientras que las conclusiones de la misión de información de la Asamblea Nacional sobre los controles de los productos importados en Francia, centrada en políticas de reciprocidad, piden una reanudación inmediata del control administrativo.
Según los últimos análisis de los servicios aduaneros, el volumen de envíos introducidos en el territorio a través del canal de los “pequeños paquetes” alcanzó la cifra récord de 773 millones de unidades en 2024. Para medir la aceleración del fenómeno, basta mirar atrás: en 2022 este flujo representó sólo 170 millones de envíos. Este aumento de cuatro veces en sólo dos años demuestra una desintermediación total, ya que el fabricante principalmente chino ahora entrega directamente al cliente final.
La impotencia de los controles ante el gigantismo de los flujos
La capacidad de control del Estado hoy parece insuficiente frente a la masificación de los intercambios digitales. En 2024, las estadísticas de la Comisión Europea revelan una situación alarmante dentro de la Unión. De un millón de productos importados, sólo 82 están sujetos a verificación física. Esta tasa de control marginal del 0,008% deja el camino abierto para delitos económicos sistémicos que explotan los defectos de un sistema diseñado para el comercio mayorista, ahora abrumado por el comercio minorista.
En Francia, la Dirección General de Competencia, Consumidores y Control del Fraude (DGCCRF) admite que sólo puede controlar una pequeña parte de este flujo titánico, estimado en menos del 1% de los productos manufacturados. Esta falta de supervisión es tanto más crítica cuanto que las raras operaciones específicas ponen de relieve niveles masivos de fraude. Durante los controles aduaneros realizados en 2022, el 96% de los artículos realmente controlados fueron declarados no conformes o falsificados. Esta tendencia se confirmó en operaciones más recientes que en noviembre pasado, donde ocho de cada diez productos no cumplían con los estándares de seguridad o calidad de la UE.
El triunfo del modelo de 3 euros: Shein, Temu y AliExpress
Los servicios estatales (aduanas, DGCCRF y Dirección General de Alimentación (DGAL)) se encuentran en primera línea frente a una ola de 4.600 millones de paquetes entregados cada año en toda Europa, o un promedio de 12 millones de envíos por día. El factor de esta desestabilización está claramente identificado: es el segmento de los envíos con un valor inferior a 150 euros, hasta ahora exentos de derechos de aduana. Este mercado está hoy dominado en un 73% por el trío chino Shein, Temu y AliExpress.
China, que concentra el 97% de estos artículos frente al 86% en 2022, se ha convertido en el centro neurálgico de este modelo de desintermediación. Al mismo tiempo, el volumen de negocios nacional del comercio electrónico ha pasado de 36 mil millones de euros en 2013 a una previsión de 217 mil millones en 2025. La dinámica de los precios acentúa violentamente este desequilibrio: en tres años el precio medio de los productos importados se ha reducido a la mitad, pasando de 11,30 euros a 6,40 euros. Hoy la mitad de los objetos que entran en el país tienen un valor inferior a 3,40 euros y una cuarta parte no supera los 1,60 euros. Estos niveles de precios son imposibles de igualar para los productores locales, limitados por una “excesiva normalización” que se convierte en un obstáculo ante la entrada de productos sin un control efectivo.
Desertificación industrial y respuesta legislativa
Las consecuencias sobre el tejido industrial son perjudiciales. El sector textil, emblemático de esta crisis, ha visto disminuir su fuerza laboral de 400.000 empleados en la década de 1970 a sólo 60.000 en la actualidad. Sólo para 2024, 1.500 tiendas de ropa finalmente cerraron sus puertas en Francia. El fenómeno se extiende al sector de las prótesis dentales, que en dos años ha perdido 800 empresas de 3.800, mientras que la proporción de muebles producidos en Francia se ha reducido a la mitad en dos décadas. Este desequilibrio comercial ha pesado sobre el presupuesto nacional al menos 4.200 millones de euros en 2024.
Ante esta “hemorragia”, la respuesta pública se organiza en torno a un arsenal para recuperar el control. La medida emblemática, adoptada por el Senado para el Presupuesto 2026, prevé el establecimiento de un impuesto nacional de 5 euros por cada pequeño paquete no europeo. Esta iniciativa anticipa la reforma de la unión aduanera europea que prevé, a partir del 1 de julio de 2026, la eliminación de la exención de derechos de aduana para compras inferiores a 150 euros y la aplicación de un derecho fijo de 3 euros por artículo. El objetivo es restablecer la equidad fiscal gravando ya no según el valor, que a menudo se subestima, sino por unidad.
Responsabilidad de la plataforma y cuestiones ecológicas
El debate también avanza hacia una mayor responsabilidad legal para las plataformas digitales. El informe de la misión de investigación sugiere que los mercados sean responsables del incumplimiento de los productos cuando el vendedor externo no sea identificable. Crecen los pedidos de una revisión del Reglamento de Servicios Digitales (DSA) para sancionar los beneficios obtenidos de la venta de productos ilegales o peligrosos, como lo ilustran los recientes escándalos de pornografía infantil en algunas plataformas asiáticas.
Finalmente, la cuestión ambiental se convierte en una palanca importante para la acción administrativa. Aunque el 56% de la huella de carbono de Francia proviene de las importaciones, los eurodiputados recomiendan reorientar masivamente los medios de control. La propuesta consiste en dedicar la mitad de los controles administrativos a los flujos entrantes para garantizar que los productos importados respeten las mismas normas ecológicas y sanitarias impuestas a los productores franceses. Esta estrategia pretende transformar la vigilancia aduanera en un instrumento de soberanía económica.
Las propuestas de la misión de investigación sobre los controles de productos importados
La misión de información sobre los controles de los productos importados, encabezada por los coponentes Antoine Vermorel-Marquès (Derecha Republicana, Loira) y Julien Guibert (Agrupación Nacional, Nièvre), recomienda la adopción de 29 medidas. Entre ellos se encuentra un impuesto de 5 euros, ya incluido en el proyecto de presupuesto para 2026 aprobado por el Senado. Su informe también articula la respuesta en torno a tres ejes:
— Reorientación de los controles y coordinación europea. La misión propone una reasignación masiva de recursos estatales para dedicar el 50% de los controles administrativos a los flujos entrantes. El objetivo es imponer a las importaciones los mismos estándares ecológicos y sanitarios que los productores franceses, mientras que el 56% de la huella de carbono nacional proviene de las importaciones. A nivel europeo, los eurodiputados piden una mayor coordinación aduanera en el marco de la reforma de la unión aduanera.
— Responsabilidad jurídica: ante la prohibición de la plataforma. El informe sugiere transferir la responsabilidad por el incumplimiento del producto a los mercados cuando el vendedor externo no es identificable. En caso de reincidencia, la misión recomienda la suspensión o incluso la prohibición de la plataforma en el territorio. Esta firmeza se produce tras los escándalos relacionados con la venta de artículos de pornografía infantil, como las muñecas sexuales con apariencia infantil identificadas en Shein y AliExpress.
— Revisión de la DSA: sanción del lucro ilícito. Antoine Vermorel-Marquès pide una revisión del Reglamento europeo de servicios digitales (DSA), considerado inadecuado para el comercio electrónico. Actualmente una plataforma puede eliminar contenidos ilegales (armas, pornografía infantil) sin multas ni poner en duda los beneficios obtenidos. “La DSA fue diseñada para regular Facebook contra contenidos racistas o xenófobos”explica el diputado, subrayando que hoy en día nadie cuestiona el alcance de los beneficios obtenidos con estas ventas ilegales.