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La inteligencia artificial (IA) es motivo de preocupación para muchos trabajadores, pero también para muchos observadores del mundo del trabajo. “Los discursos contemporáneos sobre el empleo están marcados por una profunda ansiedad ante el espectacular progreso de las nuevas tecnologías, en particular las de inteligencia artificial”escribe Gregory Verdugo, profesor universitario de economía en la Universidad CY Cergy de París, en su trabajo IA y empleo (Presses de Sciences Po, 122 páginas, 9 euros).

Algunos anticipan “una crisis de empleo sin precedentes y un desempleo tecnológico masivo para aquellos cuyos empleos quedarían obsoletos”. Más allá del pesimismo imperante, ¿qué futuro se perfila en el frente del empleo? Para intentar responder a esta delicada pregunta, el economista realizó una importante revisión de investigaciones recientes sobre el tema.

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Primera observación: es necesario tener precaución al abordar los vínculos entre la IA y el empleo, ya que falta perspectiva. “Las revoluciones tecnológicas siempre han sorprendido a sus contemporáneos”añade el autor. Además, en el pasado, estas mismas revoluciones (en torno a la máquina de vapor, la electricidad y la informática) han penetrado en el sector de manera muy gradual, y las organizaciones necesitan tiempo, en particular, para evaluar la mejor manera de utilizar las tecnologías emergentes y evaluar las consecuencias sobre el aumento de la productividad y el empleo. Lo mismo podría aplicarse a la IA.

Si bien faltan certezas, los estudios aún muestran algunas tendencias, identificadas por Verdugo. Están particularmente a favor de un enfoque basado en tareas, tratando de determinar cuáles serán prioritarias para la automatización (reconocimiento visual, reconocimiento de voz, traducción, comprensión de textos y escritura).

Las “capacidades de vigilancia” se han multiplicado por diez

En este trabajo, el cálculo del porcentaje de actividades automatizadas por profesión parece ser un indicador determinante. Cuanto mayor sea esta tasa, mayor será el impacto que se espera que tenga la IA en el empleo. “En algunas profesiones poco comunes, la inteligencia artificial ya está suplantando el trabajo humano, sin dejar tareas sin realizar”precisa el autor, citando en particular el ejemplo de los asistentes de aparcamiento. En estos casos, los trabajadores son “reemplazado” desde el coche.

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