Cada euro invertido en deporte genera 3 euros de valor social. Este es el resumen de la mesa redonda organizada por el Observatorio Metropolitano de Milán con la Fundación Cariplo en el Palacio Isimbardi, para estudiar el impacto económico y social del deporte. Las cifras de una investigación sobre la relación entre deporte y creación de valor, firmadas por la Universidad de Bicocca, indican que vale la pena invertir en el deporte. “Hay elevados multiplicadores sociales y beneficios generalizados”, explica Lavinia Pastore, de la Universidad de Milán, destacando que la inclusión social es el primer ámbito que se beneficia de las inversiones en el sector deportivo. En 2023, el deporte generó ingresos de 120 mil millones de dólares, contribuyendo al 3,5% del PIB nacional y garantizando 420 mil puestos de trabajo. Un impacto social que se refleja en la salud y el bienestar psicofísico (“los costes sanitarios aumentan rápidamente”, señala Federica Picchi, subsecretaria regional de Deportes), pero también en el atractivo del territorio y la consiguiente regeneración urbana. Además, “el deporte está reconocido en la Agenda 2030 como una herramienta para mejorar las condiciones de vida”, señala Verónica Crego, cónsul de Uruguay. Aunque, incluso en vísperas de los Juegos Milán-Cortina, trabajar por el deporte significa librar “una guerra” para recuperar fondos, frente a “delegaciones importantes como Educación, Bienestar y Movilidad”, señala la concejala municipal de Deportes, Martina Riva. “Pronto tendremos el evento deportivo más grande que jamás haya acogido la ciudad, también debe ser un evento cultural”. Y si “miramos también más allá de los Juegos Olímpicos, hacia los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno de 2028”, explica Marco Riva, presidente regional del CONI, no podemos ignorar que “el movimiento popular necesita instalaciones de alto nivel”. Una idea que Filippo Grassia, vicepresidente del Observatorio Metropolitano, deja de lado: “Hago un llamamiento: el municipio ganará 197 millones con la venta del estadio de San Siro. Este dinero debe reinvertirse en el deporte: no tenemos ni una pista de atletismo, ni una piscina olímpica, ni un complejo deportivo ecuestre. Milán carece de un proyecto y me gustaría saber qué piensa hacer el municipio”. El panorama es heterogéneo: la práctica deportiva continua en los últimos cinco años en Lombardía ha aumentado un 2,2% y si bien hay más de 13.000 instalaciones deportivas regionales (17% del total nacional), la cifra preocupante se refiere a su antigüedad. Más de uno de cada tres es anterior a 1974, en una Región que cuenta con 19.364 clubes deportivos, un 9,64% menos que en 19. Sin embargo, las cifras han aumentado (+6,75%, 2,5 millones en total), con una media de 130 deportistas por club. Cifras que no tienen en cuenta otra realidad, descrita por la economista Lucia Visconti Parisio, de Bicocca: “Los estudiantes que invierten en estudios abandonan a menudo la actividad deportiva.
La tarea de las universidades debe ser mantenerlas ancladas”, así como promover el concepto de carrera dual, que Claudio Alessandrini, de la Asociación Nacional de Gestión de Personal, explica así: “Esto se aplica a los estudios y también al trabajo: personas sanas hacen empresas sanas”.