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Llega un punto en la historia de toda gran marca en el que la identidad deja de ser un simple producto y se convierte en una experiencia. Armani es uno de esos casos en los que la calidad italiana, cultivada dentro de los límites de la moda, ha encontrado nuevos espacios para expresarse porque, cuando la ropa empieza a sentirse ajustada, la evolución debe pasar por la diversificación.

Con esta aspiración nació la empresa conjunta con Symphony Global Llc, una sociedad de inversión árabe liderada por Mohamed Alabbar, fundador de la empresa inmobiliaria que diseñó el Burj Khalifa, destinado al desarrollo global de Armani Hotels & Resorts. El mundo de la hostelería no es nuevo para la empresa fundada en Milán, pero el acuerdo es una confirmación del papel del Made in Italy como sinónimo de calidad más allá del ámbito tradicional de la moda. La joint venture nace con el objetivo de desarrollar una cartera de hoteles seleccionados, siguiendo una estrategia de crecimiento a largo plazo y criterios rigurosos en términos de diseño, servicios y posicionamiento. La base de la operación es un modelo ya probado: el Armani Hotel Dubai, dentro del Burj Khalifa, y el Armani Hotel Milano, que se han consolidado como un referente en hotelería de lujo, capaz de traducir la estética de la marca en una experiencia reconocible. A ellos se unirá en 2027 el nuevo Hotel Armani en Diriyah Gate, Riad.

“Esta empresa conjunta se basa en una asociación que ya ha demostrado su fuerza a lo largo del tiempo”, afirmó Giuseppe Marsocci, director general del Grupo Armani, en línea con la historia industrial del grupo, que siempre se ha orientado hacia colaboraciones a largo plazo y un desarrollo medido pero constante. La estrategia, basada en un acuerdo de veinte años, prevé dos caminos complementarios: junto con la idea de crear hoteles de lujo clásicos, el proyecto ofrece un verdadero arte de vivir de alto nivel, diseñado para atraer a una clientela más joven e internacional. Una diversificación que refleja la evolución del turismo global y la capacidad de Armani para dirigirse a diferentes públicos sin renunciar nunca a su identidad. También porque, como señala Alabbar, “el verdadero lujo está en cómo se siente la gente”. Cada proyecto se desarrollará con la implicación directa de Armani en todas las fases creativas, desde la arquitectura hasta los interiores, manteniendo esos principios de equilibrio y sobria elegancia que han hecho a la marca reconocible en todo el mundo.

En esta concepción, la hospitalidad se convierte en una forma de historia, no sólo de edificios o servicios, sino de lugares capaces de transformarnos.

Visión nacida en Italia en hoteles internacionales. Así sigue viajando el Made in Italy: cuando la economía se une a la imaginación y el lujo deja de ser un simple objeto para convertirse en una experiencia.

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