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Cuando se dio cuenta de que se había metido en problemas con sus propias manos, Gian Gaetano Bellavia, ya prestigioso consultor de numerosos fiscales y colaborador de Report, intentó salir del problema de la forma más sencilla: haciendo saber a su ex empleada Valentina Varisco que estaba dispuesto a retirar la denuncia contra él por apropiación indebida de más de un millón de expedientes conservados en sus gigantescos archivos.
Denuncia retirada, juicio archivado, fin del expediente. Pero no será así. Ayer llegó desde las oficinas de la fiscalía de Milán la noticia esperada desde hace días: los fiscales encabezados por Marcello Viola se preparan para centrar la atención en el caso. Incluso si se retirara la denuncia contra Varisco, ahora debe aclararse lo que apareció al margen del caso. Empezando por el origen y recorrido del documento clave: las treinta y seis páginas en las que, junto a la lista de 104 documentos, está también la lista de los diecinueve magistrados que proporcionaron a Bellavia, como consultora, la información que luego se filtró; y con las dos listas, una serie de declaraciones de las que se desprende claramente lo que el contable había intentado hasta ahora negar, a saber, la delicadeza de los datos conservados en los archivos, su “extrema sensibilidad”, la existencia en el estudio de una especie de almacén de escuchas electrónicas, la procedencia de documentos resultantes también de investigaciones antimafia todavía cubiertas por el secreto.
Bellavia inicialmente mintió sobre el origen del documento, afirmando que no sabía nada. Luego, acorralado por los acontecimientos, admitió ser el autor, explicando que se trataba de una nota destinada a su abogado de entonces. Pero sigue negando haberlo entregado a la fiscal Paola Biondolillo, responsable de la investigación contra Varisco, en cuyo expediente apareció posteriormente: y en este punto Bellavia es creíble, dado que el contenido del documento le resulta, cuanto menos, embarazoso. Entonces, ¿quién entregó las 36 páginas al Palacio de Justicia?
Éste es precisamente el punto de partida de la reflexión que quiere iniciar la fiscalía. Pero está claro que una vez abierta la investigación será difícil de contener, y será inevitable abordar la raíz del problema: no sólo el camino seguido por la nota sino también su contenido. Y de ahí la verdadera naturaleza de los expedientes conservados en los archivos de Bellavia: 1.323.953 los robados en Varisco según él, al menos diez o veinte veces más que el total. Una enorme masa que Bellavia dijo hoy al periódico que estaba en posesión de las fiscalías para las que trabaja, sin haberla transmitido, sin embargo, al Informe para ayudar a Sigfrido Ranucci a preparar sus investigaciones. Las numerosas coincidencias entre la lista de los 104 y las personas que interesan al Informe no son en realidad más que coincidencias. Si la Fiscalía de Milán decide abordar también esta cuestión, sabrá que pisa un terreno delicado, porque profundizar la relación entre Bellavia y Report significa abordar de cerca la cuestión de la libertad de información y de las fuentes periodísticas. Pero esa podría ser una elección inevitable si, como parece cada vez más probable, se presentan denuncias sobre algunos de los 104 casos que también terminan bajo el ojo de Ranucci. ¿Por qué delito? La hipótesis más probable sería la de malversación de fondos, porque en la época en que trabajaba en la fiscalía, Bellavia era funcionario público y si hubiera utilizado los bienes -o información- acumulados en su negocio privado, habría violado al menos esta disposición del código penal.

Mientras tanto, como invitado en el programa Il Cavallo e la Torre de Rai3, Ranucci primero “envió un abrazo a Bellavia” anoche y luego arremetió contra el “ataque al periódico” que, según dijo, nació “exclusivamente” con el “objetivo de acertar en el reportaje”.

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