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Para lograr sus objetivos, algunos traficantes no dudan en sobornar a agentes de policía, funcionarios de aduanas o empleados. Un método que les permite facilitar el paso de mercancías ilegales, o incluso tener acceso a archivos internos.

Este texto corresponde a parte de la transcripción del informe anterior. Haz clic en el vídeo para verlo completo.


Un jet privado está estacionado en la pista del aeropuerto de Niza (Alpes Marítimos). A bordo llega una mujer de nacionalidad serbia procedente del Caribe. Se prepara para cruzar la frontera discretamente gracias a la complicidad de dos policías locales. En la maleta, según los investigadores, se encuentran grandes sumas de dinero en nombre de una banda de narcotraficantes serbia, que, según ellos, está dirigida por un hombre, Filip Korac. Se dice que su red criminal sobornó a varios agentes de policía desde Niza hasta Mónaco.

En particular, un funcionario público de 47 años encargado de facilitar el paso de la joven por el aeropuerto. En diciembre de 2025 fue detenido e interrogado. Afirma que fue manipulado. “Cree que se trata de un propietario de una agencia inmobiliaria, propietario de numerosos inmuebles en la Riviera francesa. Lamenta su ingenuidad al poder confiar ciegamente en personas que, evidentemente, no tenían la actividad jurídica que él quería mostrar”.Me señala a Florian Abassit, el abogado del policía.

En Francia, los casos de corrupción siguen aumentando: 167 en 2016, 324 en 2024, casi se han duplicado en ocho años. Los primeros objetivos son los funcionarios de aduanas, los empleados y los agentes de policía, por parte de organizaciones criminales cada vez más poderosas financieramente. “Hoy en día hay, ante todo, una generalización del enfoque corrupto. Mucho dinero. Hacen la vista gorda ante una transferencia de unos cientos o decenas de kilos, que te permite ganar dos años de salario. Para un empleado público medio, es una tentación”.subraya Joseph Cohen-Sabban, abogado penalista.

Los desafíos para los delincuentes: saber si son buscados, conocer el avance de las investigaciones o incluso cambiar su fecha de liberación. Y para lograr este objetivo, los traficantes utilizan los servicios de agentes de policía, que consultan estos expedientes. Un casco azul acaba de ser detenido en París tras revender cerca de 200 archivos en las redes sociales.

Para identificar a estos agentes corruptos, la IGPN, la fuerza policial, cuenta ahora con una nueva herramienta, un software que analiza todas las conexiones con la policía. “Esto nos permite identificar lo que llamamos uso anómalo. Un policía que consulta los sábados, los domingos, cuando debería estar presente los fines de semana, por ejemplo. Es una señal para quien estaría tentado de hacerlo. Hay una virtud (…) bastante disuasoria. Quien haya tenido la tentación de hacerlo sabrá ahora que puede ser descubierto”.explica Stéphane Hardouin, jefe de la Inspección General de Policía (IGPN).

Con estas nuevas técnicas, el número de casos de corrupción descubiertos podría aumentar significativamente en los próximos meses.



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