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Por Marc Obéron, presidente de Cinema For Space y Laurence Monnoyer-Smith, administrador de la Fondation de l’Espace y director de desarrollo sostenible del CNES

El último despegue, muy concurrido, de Ariane 6 nos recordó que la aventura espacial sigue fascinando y cuestionando nuestro tiempo. Desde la carrera por los satélites que saturan nuestras órbitas hasta las ambiciones marcianas de los gigantes digitales, el cielo sobre nuestras cabezas se ha convertido en un nuevo campo de batalla económico, político y estratégico. Pero detrás de esta emoción se esconde otra realidad: un espacio que no está para conquistar sino para comprender, un universo que más que una “nueva frontera” que cruzar es un espejo en el que se reflejan la belleza y la fragilidad de nuestro planeta. En una época de gran peligro climático, acompañada de escepticismo hacia la ciencia, es urgente concienciar lo más posible sobre esta realidad simple pero fundamental: conocer mejor el espacio significa proteger mejor la Tierra… y significa hacer avanzar a la humanidad.