India ha pedido a las principales empresas de entrega a domicilio que dejen de prometer entregas súper rápidas. Millones de indios utilizan cada día servicios como Blinkit, Zepto o Swiggy para pedir de todo, desde comida hasta champú y productos electrónicos: se promocionan garantizando entregas incluso en diez minutos, un plazo que expone a los trabajadores al riesgo de accidentes, entre otras cosas.
Según el ministro de Trabajo, Mansukh Mandaviya, la presión generada por la promesa de entregas en diez minutos supone una amenaza para la seguridad en el lugar de trabajo. Es por ello que, durante una reunión con los dirigentes de las empresas que gestionan estos servicios, pidió que se frene este tipo de promociones.
Hasta el momento, no está claro si todos han aceptado las demandas de Mandaviya, pero ha habido algunos cambios. El martes, la plataforma de entrega rápida Blinkit, controlada por la empresa india Eternal (que también opera Zomato), cambió su eslogan a “más de 30.000 productos entregados a domicilio”, eliminando la referencia al tiempo de entrega. Swiggy, que opera en más de 700 ciudades indias, ha eliminado por completo la referencia a los diez minutos.
Después de la pandemia de coronavirus, el sector del reparto en la India creció muy rápidamente, gracias en parte a la abundancia de trabajadores poco cualificados que empezaron a trabajar como repartidores y atrajeron inversiones por valor de miles de millones de euros.
Sin embargo, como en muchos otros países, también en la India los pasajeros son precarios y están mal pagados. Aunque son formalmente independientes, en realidad dependen de las empresas y los algoritmos de sus plataformas para mantenerse. Durante el período navideño, miles de personas se declararon en huelga en todo el país para exigir mejores salarios y medidas de seguridad social, criticando también el truco promocional de las entregas en diez minutos, que según muchos oculta una forma de explotación.
Durante la huelga, las molestias a los clientes fueron limitadas, pero las protestas abrieron un debate sobre las consecuencias del desarrollo del sector y provocaron críticas de los sindicatos y de algunos políticos.
Para el secretario general de la principal central de trabajadores del sector, la petición de evitar la promesa de entregas en diez minutos es un paso importante y necesario. Otros, sin embargo, temen que se trate más bien de una medida cosmética y que no suponga un cambio real, ya que la velocidad de entrega seguirá siendo clave para vencer a la competencia. Las empresas dicen que prometer entregas tan rápidas es sólo una herramienta de marketing y que los trabajadores no están obligados contractualmente a cumplir plazos específicos ni son penalizados.
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