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¿Cumplirá su amenaza? Donald Trump amenazó públicamente este jueves con “instituir la Ley de Insurrección” en Minnesota para poner fin a las protestas contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, tras varios enfrentamientos entre manifestantes y agentes federales. ¿Qué hay exactamente detrás de esto?

La Ley de Insurrección es una ley federal aprobada en 1807 que permite al presidente de los Estados Unidos desplegar fuerzas armadas dentro del país para sofocar insurrecciones, disturbios civiles o rebeliones contra la autoridad federal. Esta ley constituye una excepción a la regla general, que normalmente prohíbe el uso del ejército para misiones policiales internas.

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Concretamente, si se invoca la Ley de Insurrección, el presidente puede enviar tropas federales activas al campo y/o federalizar la Guardia Nacional, sin el consentimiento previo del estado en cuestión o de su gobernador. Luego se podría autorizar a estas fuerzas a intervenir en operaciones de aplicación de la ley, lo que incluye realizar arrestos, asegurar áreas, establecer puestos de control y apoyar o reemplazar a las fuerzas policiales locales en la aplicación de las leyes federales. Evidentemente la Ley de Insurrección nos permite enviar al ejército, el que interviene en zonas de guerra, a las calles de las ciudades americanas.

Una ley utilizada 30 veces en la historia

Históricamente, esta ley se ha utilizado aproximadamente 30 veces en la historia de Estados Unidos, incluso durante la Guerra Civil, los levantamientos sociales del siglo XX y, más recientemente, en los disturbios de Los Ángeles de 1992 tras el veredicto en el caso de Rodney King, un adolescente asesinado por la policía.

Sin embargo, su aplicación sigue siendo excepcional. Los expertos en derecho constitucional sostienen que sólo debería utilizarse en situaciones en las que la autoridad civil y las fuerzas locales no pueden mantener el orden o hacer cumplir las leyes.

A nivel práctico, si la administración federal pasara de las amenazas a las acciones en Minneapolis, el impacto sería múltiple e inmediato: llegada de soldados a las calles, intervención de tropas para supervisar o reemplazar a las fuerzas policiales locales, fortalecimiento de las operaciones federales y potencialmente una escalada de tensiones con las autoridades locales y la población civil. Los gobiernos estatales y municipales ya han anunciado impugnaciones legales a la creciente presencia de fuerzas federales, citando violaciones constitucionales y alteración de la vida civil.

Organizaciones de derechos civiles, como la ACLU, han criticado enérgicamente la amenaza de invocar la Ley de Insurrección, calificando la medida de inapropiada y peligrosa, y recordando que las fuerzas federales y militares también deben respetar derechos constitucionales como la libertad de expresión, el derecho de reunión pacífica y el derecho al debido proceso.

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