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Roma reduce la velocidad y la aguja del velocímetro de los vehículos no puede superar los 30 kilómetros por hora en el centro histórico. El alcalde de la capital, Roberto Gualtieri, lo dejó claro hace unos días ante un público de policías locales: “Los romanos deben aprender a conducir más despacio” al conducir. Y la puesta en marcha ayer de la zona 30 dentro de la zona de circulación limitada va precisamente en esta dirección, poniendo en práctica lo decidido por el Consejo Capitolino el 13 de noviembre.

Video Seguridad vial, se ha fijado el límite de 30 en el centro de Roma

Un límite que se aplicará también a las principales arterias de la zona de tráfico limitado, como Corso Vittorio Emanuele, Via del Teatro Marcello y el Túnel. “Hasta el 15 de febrero habrá una fase de adaptación y campaña de comunicación a los ciudadanos”, explicó el consejero de Movilidad, Eugenio Patanè. Mientras que el comandante de la policía local, Mario De Sclavi, aseguró que “se reforzarán los controles”.

Precisamente para aumentar la seguridad en una ciudad que en 2025 registró 124 muertos en las carreteras y más de 30.000 accidentes, además de la zona del Ztl-Centro Histórico, en Campidoglio está previsto aumentar la velocidad de mil carreteras más en Roma a 30 kilómetros por hora. Entre otras intervenciones destinadas a reducir la velocidad, están previstas cinco nuevos radares en vía Cristoforo Colombo, que se sumarán a los ya activos en la circunvalación y en viale Isacco Newton, que, en los primeros días, registraron 1.500 infracciones por día. Sin embargo, la introducción de las 30 zonas generó polémica en la ciudad. El pasado mes de noviembre, el presidente de la Federación Romana de Hermanos de Italia, Marco Perissa, al lanzar una movilización de protesta, habló de “medidas ideológicas” que la ciudad no necesitaba, así como de “Ztl impuesta desde arriba”.

Para el diputado, se trata más bien de “inversiones reales en seguridad y movilidad real de los ciudadanos”. Incluso la Liga, con el líder del grupo en el Capitolio, Fabrizio Santori, reitera su oposición: “La introducción general del límite de 30 km/h en el centro histórico de Roma es un acto ideológico y aproximado que contradice la directiva del Ministerio de Transportes y no es el resultado de un análisis técnico preciso, calle por calle”. Sin embargo, la disposición “ciudad 30” no nació en la capital y por tanto no son sólo los romanos quienes tienen que controlar la velocidad en las calles del centro histórico. La primera gran ciudad que adoptó el límite fue Bolonia, donde, un año después de la introducción de la medida, en 2024 en comparación con 2022-2023, registramos la mitad de muertes, menos accidentes y una disminución del número de heridos. Y también menos smog, más bicicletas en las calles y más uso de vehículos, como informa el sitio web Bolognacittà30. Entre los otros municipios que han iniciado un proceso para reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora, también se encuentran Milán, Turín y Lecce. Y la lista italiana podría crecer aún más.

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