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Después de más de 25 años de negociaciones, los países fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) firmarán este sábado este texto con la Unión Europea, pese a las persistentes preocupaciones de varios países europeos.

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Ursula von der Leyen y Lula el 16 de enero de 2026 en Río de Janeiro, Brasil, en vísperas de la firma del acuerdo comercial UE-Mercosur. (MAURO PIMENTEL/AFP)

Ursula von der Leyen y Lula el 16 de enero de 2026 en Río de Janeiro, Brasil, en vísperas de la firma del acuerdo comercial UE-Mercosur. (MAURO PIMENTEL/AFP)

El presidente brasileño Lula y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebraron el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur en Río de Janeiro el viernes 16 de enero, considerándolo un éxito del multilateralismo a pesar de las persistentes preocupaciones. Después de más de 25 años de negociaciones, los países fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) firmarán este sábado este texto con la Unión Europea en Asunción, capital de Paraguay. El tratado crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, pero genera gran preocupación en el mundo agrícola, particularmente en Francia.

Este acuerdo es “muy bueno, especialmente para el mundo democrático y para el multilateralismo”dijo Luiz Inácio Lula da Silva a la prensa. Úrsula von der Leyen habló “el poder de la colaboración y la apertura”, que este acuerdo crearía “verdadera prosperidad”.

Juntos, los dos bloques representan el 30% del PIB mundial y tienen más de 700 millones de consumidores. Este acuerdo llega en un mundo muy incierto, sacudido por el proteccionismo y los aranceles aduaneros de Donald Trump. Al frente de la economía más grande de América Latina, un gigante agrícola con alcance global, Lula jugó un papel crucial en el impulso del tratado UE-Mercosur. El sábado, sin embargo, no estará presente en la firma.

Al eliminar la mayoría de los derechos de aduana, el acuerdo promueve las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vino y queso. En sentido contrario, facilita la entrada en Europa de carne vacuna, avícola, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanos, con cuotas de productos con tipo cero que alarman a los sectores implicados. Después de la firma, el tratado comercial aún deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo. La votación podría ser equilibrada, incluso si la mayoría parece estar a favor del acuerdo.



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