Milán, 15 de enero (Adnkronos Health) – Cultivaron una mini próstata en el laboratorio y “observaron” paso a paso la Escherichia coli, una de las principales causas de la prostatitis bacteriana, para descubrir por primera vez la vía secreta seguida por la infección, la vía que permite a la bacteria colarse en las células de la próstata para sobrevivir y evadir el sistema inmunológico y los antibióticos.
Esta es la hazaña lograda por un equipo de investigación de la Universidad de Würzburg (Alemania) que, además de haber decodificado la ruta de ataque de E. coli y proporcionado pruebas directas de la estrategia de supervivencia del patógeno, también identificó una forma de bloquear la infección utilizando una simple molécula de azúcar llamada D-manosa, ya utilizada para prevenir y tratar las infecciones de la vejiga. Este descubrimiento, explican los expertos, abre el camino a nuevos tratamientos potenciales contra la prostatitis bacteriana.
La prostatitis bacteriana –o, en palabras de Checco Zalone, “próstata inflamada”, como dice la canción que acompaña a su exitosa nueva película– es un problema de salud común entre los hombres. Alrededor del 1% en todo el mundo se ve afectado durante su vida. La infección se desarrolla cuando las bacterias migran desde la uretra o la vejiga hacia la próstata. El tratamiento sigue siendo difícil y los pacientes a menudo requieren tratamientos prolongados con altas dosis de antibióticos. Incluso entonces, más de la mitad experimenta una recaída en el plazo de un año. Los investigadores han sospechado durante mucho tiempo que las bacterias se esconden en las células de la próstata para sobrevivir. Pero hasta ahora el estudio de las infecciones de próstata ha sido difícil porque no existían modelos de laboratorio adecuados que imitaran con precisión el tejido real. Sin una forma de observar las infecciones en el entorno real de los órganos, era casi imposible desarrollar terapias alternativas a los antibióticos. Ahora las cosas han cambiado.
El equipo de la Julius-Maximilians-Universität Würzburg ha desarrollado un modelo mini organoide de la próstata utilizando células madre adultas. Este modelo desarrollado en laboratorio imita el epitelio de la próstata en términos de estructura y diversidad celular. Con él, los científicos podrían seguir cada etapa de la infección en condiciones realistas y controladas e identificar exactamente cómo ataca la bacteria, proporcionando pistas claras para desarrollar contramedidas específicas.
“Demostramos que la invasión de Escherichia coli en las células de la próstata no es un proceso aleatorio, sino más bien una operación altamente orquestada que explota un punto débil específico en la arquitectura celular del epitelio de la próstata”, explica Carmen Aguilar, del Instituto de Biología Molecular de Infecciones (Imib) de la Universidad de Würzburg, quien dirigió el estudio con colaboradores del Hospital Universitario de Würzburg, el Instituto Helmholtz de Investigación de Infecciones basadas en ARN (Hiri) y el Universidad de Munster. El equipo publicó sus resultados en la revista Nature Microbiology, mostrando que E. coli se centra en un tipo específico de célula: las llamadas células luminales, que recubren los conductos glandulares de la próstata y son las primeras en entrar en contacto cuando la bacteria llega a la próstata.
Esta invasión funciona según el “principio de bloqueo de teclas”. La proteína bacteriana Fimh actúa como una llave que encaja perfectamente en una cerradura en la superficie de las células luminales de la próstata, identificada por los investigadores como el receptor específico de la próstata Ppap (fosfatasa ácida específica de la próstata). “Solo cuando la proteína bacteriana se une a este receptor en la próstata, las bacterias pueden ingresar a las células, multiplicarse allí de manera segura y establecer la infección”, dice Aguilar. La D-manosa se puede insertar estratégicamente en este mecanismo y actúa como una cerradura falsa. La clave bacteriana se une a estas inofensivas moléculas de azúcar en lugar de a los receptores de las células de la próstata, bloqueando eficazmente la invasión del patógeno.
En el laboratorio, la administración de D-manosa ya ha dado lugar a una reducción significativa, lo que sugiere una posible nueva estrategia para prevenir y tratar las infecciones de próstata. El modelo organoide utilizado para este estudio ofrece una poderosa herramienta para estudiar las infecciones de próstata con un nivel de detalle sin precedentes, explican los autores. Con este mismo sistema, el equipo de Aguilar estudia ahora cómo Escherichia coli sobrevive y se multiplica en el interior de las células de la próstata tras la invasión. Además de E. coli, es posible estudiar las estrategias de infección de otros patógenos prostáticos relevantes, como Klebsiella o Pseudomonas. “Ante la actual crisis de resistencia a los antibióticos – concluye Aguilar – nuestro objetivo es desarrollar nuevas terapias capaces de combatir la E. coli y otras bacterias sin recurrir a antibióticos”. Una alternativa eficaz. Y quién sabe, también podría aliviar los incesantes tormentos cantados en español “falso” por Zalone disfrazado de bailaor flamenco Joaquín Cortison.