Resbalón incontrolado en los locales de la empresa de seguridad de París. Cinco agentes de policía fueron gravemente envenenados por el gas de una bomba de humo durante un ejercicio realizado el 9 de enero, durante una jornada de cohesión organizada en los locales de la prefectura, situados en el bulevar MacDonald.
Un capitán de policía permanece en coma inducido y sus compañeros sufren problemas respiratorios tras lo que parece ser una intoxicación por monóxido de carbono. Según los primeros elementos informados, fue un entrenador quien envió, sin previo aviso, este dispositivo a una habitación cerrada para sorprender al jefe del departamento.
El objetivo es someter a los empleados públicos a estrés y condiciones visuales o acústicas difíciles de soportar para fortalecerlos y garantizar que mantengan, en una situación real, sus capacidades de decisión y reacción. “Sólo que la bomba de humo utilizada es una granada administrativa cuyo uso en ambientes cerrados debería estar prohibido porque emite monóxido de carbono”, explica un funcionario. El resultado es catastrófico. El nuevo oficial, que ya tenía un pequeño problema de salud, fue envenenado y pocos días después fue hospitalizado.
Una doble investigación en marcha
Los cascos azules presentes también tienen problemas respiratorios y un sargento también ha sido hospitalizado. “Incluso escupía sangre”, añade nuestra fuente. Este hecho puso a la policía en cierta vergüenza. Para esclarecer el incidente, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) abrió una investigación judicial. Al mismo tiempo, el departamento de seguridad local del área metropolitana de París (DSPAP) debería llevar a cabo una segunda operación, totalmente administrativa.