Los resultados de la represión de Protestas en Irán siguen siendo muy contradictorios, con estimaciones que van desde unos pocos miles a más 16.500 muertes y cientos de miles de heridos. La discrepancia entre las cifras publicadas por los medios internacionales, las organizaciones de derechos humanos y las fuentes oficiales iraníes refleja la extrema dificultad de una verificación independiente en un país marcado por apagón de Internet, restricciones a la prensa e intimidación de testigos.
Según un informe citado por el periódico británico Domingo Tiempos, además de los 16.500 manifestantes asesinados, habría entre 330.000 y 360.000 heridos durante la represión. El documento, elaborado a partir de información de una red de médicos iraníes, habla de un “oscuridad digital” que habría acompañado la violencia, dificultando la recopilación de datos y alimentando acusaciones de encubrimiento sistemático. El texto describe heridas de bala generalizadas y traumatismos oculares graves, con miles de personas en riesgo de quedar permanentemente ciegos; un importante hospital oftalmológico de Teherán habría documentado miles de lesiones ocularesmientras que testigos reportan un número muy elevado de enucleaciones concentradas en una sola noche.
Las cifras, sin embargo, siguen siendo controvertidas. Organizaciones independientes de derechos humanos, que verifican los casos uno por uno, informan cifras significativamente más bajas, aunque reconocen que muchos incidentes siguen sin confirmar. Fuentes del gobierno iraní también han admitido miles de muertes en total, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad entre las víctimas, pero rechazan enérgicamente las acusaciones de masacres y niegan cualquier intento sistemático contra civiles.
Un funcionario iraní dijo que murieron durante las protestas. al menos 5.000 personasentre ellos unos 500 miembros de las fuerzas de seguridad, atribuyendo la violencia a “terroristas e insurgentes armados“apoyados desde el extranjero, en particular por Israel. Según las autoridades, los enfrentamientos más graves tuvieron lugar en Zonas kurdas del noroeste del país y no se espera que el presupuesto aumente dramáticamente. Sin embargo, las estimaciones de las organizaciones independientes son muy diferentes: Hrana habla de 3.308 muertes confirmadas (con otros casos bajo investigación) y más de 24.000 detenciones, según estimaciones de Iran International más de 12.000 víctimasY. La organización kurda Hengaw también confirma que las zonas kurdas se encuentran entre las más afectadas por la violencia.
La brecha entre las estimaciones se ve acentuada por las condiciones operativas sobre el terreno. Las autoridades han impuesto severas limitaciones a las comunicaciones y cortes periódicos de Internet, obstaculizando el trabajo de periodistas y grupos de vigilancia. En este contexto, la reconstrucción de los hechos se basa en testimonios fragmentarios, informes médicos e imágenes que logran filtrarse en el exterior, con un inevitable margen de incertidumbre.
Por su parte, los líderes iraníes han adoptado una narrativa opuesta, describiendo a algunos manifestantes como “terroristas” o instrumentos de potencias extranjeras.
En discursos públicos, el líder supremo Ali Jamenei Rechazó las acusaciones más graves, diciendo que el país es víctima de una campaña de desestabilización y que las fuerzas de seguridad están actuando para restablecer el orden.