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El candidato socialista Antonio José Seguro y el líder de la ultraderecha Andrés Chega, para evitar sorpresas de última hora, lucharán por convertirse en el próximo presidente de Portugal en la segunda vuelta prevista para el 8 de febrero.

Esto es lo que se desprende de los sondeos a boca de urna elaborados por la Universidad Católica de Lisboa para la televisión pública (RTP) y hechos públicos tras los sondeos de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en el país portugués.
Según estos datos, fue el candidato socialista el que obtuvo más votos, con entre el 30 y el 35% de los sufragios, seguido del secretario del partido soberanista Chega, André Ventura, que obtuvo entre el 20 y el 24%.

Frente a él, el liberal João Cotrim de Figueiredo, apenas por debajo de entre el 17% y el 21% de los votos, mientras que se mantienen más alejados el ex almirante Henrique Gouveia e Melo (11%-14%) y el candidato apoyado por la coalición gubernamental, Luís Marques Mendes (8%-11%).
Por tanto, mañana comenzarán los juegos de alianza con vistas a la segunda y decisiva ronda.
Para António José Seguro –que lanzó esta campaña independientemente del partido a pesar de algunos dolores de estómago entre los socialistas notables– esto sería una gran victoria personal. Ahora tendrá que recorrer el resto del camino hasta la mayoría absoluta. A su izquierda, los votos del comunista António Filipe, la eurodiputada del bloque de izquierda Catarina Martins y Jorge Pinto, del partido Livre, parecen representar un capital electoral bastante modesto e insuficiente. Pero la principal incógnita reside en el electorado de centroderecha, cuyo comportamiento dependerá en gran medida de quién será el rival de Seguro en la segunda vuelta.
El electorado de Gouveia y Melo, que parece fuera de carrera, es el más impredecible, porque se identifica con un candidato ideológicamente muy vago, un ex militar que se hizo famoso por haber liderado eficazmente la campaña de vacunación en 2021. Por tanto, todas las miradas están puestas en los votantes de Luís Marques Mendes, empezando por el propio Primer Ministro, Luís Montenegro.
La dura derrota del candidato apoyado por la coalición gubernamental crea un dilema para un ejecutivo sin mayoría parlamentaria absoluta. Montenegro había prometido a los portugueses que nunca gobernaría con la extrema derecha, pero en realidad ha practicado hasta ahora una política de “dos hornos”, contando con los socialistas para las leyes financieras (siempre con vistas a equilibrar el presupuesto) y con la derecha radical para contener la inmigración. El escenario de un enfrentamiento Seguro-Ventura obligaría a Montenegro a tomar una decisión a riesgo de perder la “simpatía” implícita de uno de los dos adversarios. E incluso el silencio puede interpretarse como muy elocuente. En el caso del duelo Seguro-Cotrim, el escenario podría complicarse aún más. En los últimos días de una brillante campaña electoral, el candidato liberal fue acusado de acoso sexual por parte de un ex asistente parlamentario. El asunto comenzó silenciosamente, no con una denuncia ante las autoridades, sino con una publicación en Instagram visible sólo para unos pocos. Pero la noticia se filtró y Cotrim de Figueiredo se encuentra hoy con una espada de Damocles en la cabeza que ya podría obligarle a dimitir en un futuro próximo.

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