Es el gesto que podría haberlo elevado definitivamente al rango de héroe nacional, en definitiva es un gesto que debería hacerlo dormir un rato.
Máximo goleador de la competición (5 goles en 7 partidos), Brahim Díaz falló el penalti que habría coronado a Marruecos, al final del tiempo añadido, en la final de la CAN 2025 organizada por su país, Marruecos, pero ganada por Senegal este domingo por la tarde (1-0).
Un penalti lanzado en un contexto muy particular, 16 minutos después de ser pitado por el árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala. Un retraso que se explica por la negra ira de los senegaleses, que impugnaron con vehemencia esta controvertida decisión y abandonaron temporalmente el terreno de juego, antes de regresar… y ganar en la prórroga (1-0).
Porque Brahim Díaz falló por completo su disparo a portería. Sin duda queriendo premiar al mundo del fútbol con un gesto antológico, el jugador del Real Madrid tomó una decisión valiente: una panenka. Pero este tipo de gesto hace o deshace: y mal ejecutado, frente a un vigilante Édouard Mendy, este panenka finalmente pasó completamente por alto a Brahim Diaz.