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Jean-Jacques Ndala Ngambo trabajó duro este domingo 18 de enero. El árbitro congoleño de la final de la Copa Africana de Naciones 2025 fue el responsable de un final absolutamente ridículo en el partido entre Senegal y Marruecos. Primero, en el minuto 92, anulando un gol de Ismaïla Sarr para los Teranga Lions. Desde un córner desde la derecha, Abdoulaye Seck y Achraf Hakimi se enfrentaron en un duelo viril pero correcto, antes de que el extremo del PSG se desplomara casi solo en el segundo palo.

El cabezazo del defensa senegalés se estrella en el poste antes de volver al centro para Ismaïla Sarr, que remata desde cerca. Problema: El árbitro pitó una falta de Seck antes de que el balón entrara en la red, lo que hizo legalmente imposible la intervención del VAR.

“Hay un contacto muy leve con Achraf Hakimi, que para mí no es punible”, explica Bruno Derrien, ex árbitro internacional. El gol de Senegal debería haber sido aceptado. Ha pitado demasiado rápido, el objetivo es continuar la acción y seguramente el vídeo lo habría validado. »

“La culpa es muy leve de Brahim Díaz”

Unos minutos más tarde, en el minuto 97, Brahim Díaz se desplomó en el área otra tras un duelo con El Hadji Malick Diouf. El delantero del Real Madrid se enfurece con Jean-Jacques Ndala Ngambo, que ni siquiera pestañea antes de ser llamado finalmente para ver las fotos. El árbitro, de 38 años, ante la presión de los marroquíes, pitó penalti. “Brahim Díaz tiene muy poca culpa del penalti. La presión de muchos marroquíes era demasiado fuerte para que él fuera a ver el VAR…”, continúa Derrien.

Furioso, el senegalés, guiado por Pape Thiaw, decidió dejar de jugar y regresó al vestuario. Entonces se desarrolla una escena completamente confusa sobre el césped del estadio Príncipe Moulay Abdellah. “Es complicado… Normalmente salir del terreno de juego sin la autorización del árbitro es tarjeta amarilla”, asegura el ex entrenador.

“Pero el árbitro, en un momento dado, podría haberse dicho ‘no esperaremos ni una hora’ y decidir pitar el final del partido, parar el partido por completo. Si los senegaleses no hubieran regresado al terreno de juego, podrían haber sufrido duras sanciones por parte de mi CAF”, concluye.

Como líder del vestuario, Sadio Mané, que permaneció en el terreno de juego, finalmente convenció a sus compañeros para volver al juego. Brahim Diaz se puso en marcha… y vio su panenka detenida por Édouard Mendy. Un resultado absolutamente lunar que enviará a los dos equipos a la prórroga donde Pape Gueye regalará a los senegaleses un gol excepcional en el primer tiempo. Una final que sin duda será recordada.

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