Según el nuevo director de la Asociación Alemana del Libro, Sebastian Guggolz, la inteligencia artificial (IA) aporta beneficios, pero también riesgos claros para la industria del libro.
Por un lado, la inteligencia artificial ofrece muchas simplificaciones, por ejemplo en logística, ventas o marketing. Pero también en otros ámbitos existen “enormes interrogantes”, subraya el editor berlinés. “Hay enormes problemas, especialmente en la producción de textos, porque se producen violaciones masivas de derechos de autor. La inteligencia artificial se entrena con textos sin que los titulares de los derechos puedan tomar decisiones ni recibir compensación”.
Los textos artísticos nunca deberían ser traducidos únicamente por IA
Otro tema importante tiene que ver con las traducciones. “Sospecho que hay una diferenciación en el mercado porque ya hay textos traducidos para su uso que en gran medida se han producido sin trabajo humano”, explica Guggolz. En otros ámbitos, como en la literatura, sin embargo, las cosas parecen diferentes: “Soy de la opinión, no sólo por nostalgia, sino por profunda convicción, de que los textos artísticos nunca deberían traducirse únicamente con inteligencia artificial”.
Una cosa es que, por ejemplo, los traductores utilicen como apoyo sistemas apoyados en inteligencia artificial. “Pero traducciones enteras no pueden ni deben ser producidas por inteligencia artificial”. En el campo de la inteligencia artificial, la industria tiene que plantearse muchas preguntas: “¿Hasta qué punto puede apoyar la inteligencia artificial? ¿Dónde queremos utilizarla y dónde no?”.
Desde otoño, Guggolz es el nuevo responsable del sector
Como nuevo presidente de la Asociación Alemana del Libro, Guggolz representa a los minoristas y editores de libros. El pasado otoño reemplazó en el cargo a su predecesora Karin Schmidt-Friderichs. Guggolz trabaja en Fischer-Verlag en Frankfurt y hace varios años también fundó su propia editorial en Berlín, como empresa unipersonal.
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