El domingo, las autoridades chilenas elevaron a 19 el número de muertos por los incendios que han devastado el sur del país y decretaron toque de queda nocturno en las zonas más afectadas. Los incendios, alimentados por las altas temperaturas y los fuertes vientos, estallaron el sábado en las regiones de Ñuble y Biobío, a unos 500 kilómetros al sur de la capital Santiago.
“El total de personas fallecidas hasta el momento es 19”, dijo el ministro de Seguridad, Luis Cordero, al explicar que 18 de ellos eran de la región del Biobío y las víctimas restantes de la región de Ñuble. Previamente, al reevaluar la cifra de muertos en 18, el presidente Gabriel Boric había dicho estar “seguro de que esta cifra aumentará”, desde la ciudad de Concepción, donde había viajado para dirigir las operaciones.
Según las autoridades, hasta el momento unas 300 casas han sido destruidas. “Pero esta cifra está muy subestimada; seguramente serán más de 1.000”, afirmó el Jefe de Estado. Gabriel Boric decretó toque de queda nocturno en las zonas más afectadas del Biobío, en particular Lirquén y Penco, donde “las condiciones son muy desfavorables”.
“Otros 20 minutos y hubiésemos muerto”
En ambos lugares muchas casas quedaron devastadas por las llamas. “A las dos y media de la madrugada el incendio estaba fuera de control. Hubo un tornado que arrasó las casas del barrio de abajo”, dijo Matías Cid, un estudiante de Penco de 25 años. Las llamas se propagaron tan rápidamente que “tuvimos que escapar sólo con la ropa que llevábamos. Creo que si nos hubiéramos quedado 20 minutos más hubiéramos muerto quemados”, añadió.
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El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, dijo a la prensa que sólo en este lugar murieron 14 personas. En la cercana ciudad de Lirquén, una pequeña ciudad portuaria de 20.000 habitantes, el panorama era igualmente desolador.
El fuego avanzó “en segundos y quemó varios barrios”, dijo Alejandro Arredondo, un vecino de 57 años. Muchas personas “escaparon de las llamas huyendo a la playa”, añadió frente a chapas, vigas y restos de hormigón aún humeantes.
Evacuación de más de 50.000 personas
Las condiciones climáticas son “muy difíciles” y el incendio está “totalmente fuera de control”, dijo Esteban Krause, director de la Empresa Nacional Forestal del Biobío (Conaf). En ambas regiones se esperan temperaturas superiores a los 30°C y fuertes vientos.
“En las próximas horas las condiciones meteorológicas no son favorables y se prevén temperaturas extremas”, dijo el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, calificando la situación de “compleja”.

Alrededor de 4.000 bomberos están movilizados. El ministro Luis Cordera anunció la evacuación de más de 50.000 personas. El presidente Boric declaró el estado de catástrofe natural a primera hora del domingo, medida que permite, en particular, el despliegue del ejército.
El Jefe de Estado regresó a Santiago el domingo por la tarde. Prometió reunirse con el presidente electo de extrema derecha, José Antonio Kast, para informarle sobre la situación. “En tiempos difíciles, Chile está unido. Nuestro gobierno y el presidente electo trabajarán juntos”, afirmó Boric.
En los últimos años, los incendios forestales han afectado duramente a Chile, particularmente en la zona centro-sur del país. El 2 de febrero de 2024 se produjeron varios incendios simultáneamente en las afueras de la ciudad de Viña del Mar, 110 kilómetros al noroeste de Santiago, matando a 138 personas, según datos actualizados de la Fiscalía. Además, según datos oficiales, 16.000 personas se vieron afectadas.