En el Museo de Arte Moderno de Troyes la colmena está alborotada. El próximo 24 de enero abrirá sus puertas la gran exposición sobre los tesoros de Lavau, y cuesta creerlo entre esta mezcla de herramientas y equipamientos de todo tipo. Cada detalle ha sido planeado por los dos comisarios, Bastien Dubuis y Emilie Millet, pero nada está listo. Las ventanillas siguen vacías, los carteles esperan en las cajas. En cuanto a las principales piezas encontradas en esta tumba celta del siglo VY siglo antes de Cristo – el carro, el gran caldero, la jarra griega… – se encuentran aún en el Centro de Investigación y Restauración de los Museos de Francia (C2RMF), bajo el Louvre, en París.
Sin embargo, el ambiente parece sereno. Bastien Dubuis o Emilie Millet responden con calma a las incesantes preguntas de los técnicos o colaboradores. Uno o el otro, o mejor dicho ambos. Él comienza una frase, ella la termina. O viceversa. A veces se preguntan si tienen dudas. Una manera de compartir el peso de este extraordinario proyecto, a través de la belleza de las piezas exhumadas, pero también de la duración y amplitud de los estudios que allí se realizaron. “Una excavación siempre guarda sorpresas, pero ésta fue más allá de lo que podríamos haber imaginadoexplica Bastien Dubuis. Si lo hubiésemos sabido, nunca me lo habrían confiado. »
Bastien Dubuis tenía 27 años en el otoño de 2014 cuando le tocó el proyecto. Contratado a principios de año en el Instituto Nacional de Investigación y Arqueología Preventiva (Inrap), acaba de realizar tres excavaciones para el ramal de Châlons-en-Champagne. Quería respirar un poco, pero los niños nuevos no discuten. La ciudad de Troyes, capital del outlet, está deseosa de iniciar las obras del polo empresarial de Lavau. El diagnóstico del terreno sobre el que hay un montículo debe tomar siete semanas.
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