SealSQ se abre camino silenciosamente en Francia a través de su entidad francesa, SealSQ France, nacida de la adquisición de la francesa Inside Secure en 2016 por su empresa matriz, WiseKey. La entidad suiza ha anunciado su intención de adquirir una participación mayoritaria en la tecnología cuántica Quobly. Un acercamiento que se produce unos meses después del anuncio de una colaboración entre las dos organizaciones y de la reciente adquisición de otra joya de Isère, IC’Alps, especializada en el diseño de circuitos integrados específicos.
Multiplicando asociaciones y adquisiciones, la empresa SealSQ Corp, que cotiza en el Nasdaq, pretende “posicionarnos soberanamente en la tecnología cuántica ante la guerra en curso entre Estados Unidos, China y Europa”-confía Carlos Moreira. Una rivalidad que no sólo se refiere a la creación de una computadora cuántica sino también y sobre todo a la “defensa cuántica”subraya el presidente de SqealSQ.
Porque la llegada del ordenador cuántico viene acompañada de un gran desafío: asegurar las transmisiones y las infraestructuras. “Utilizamos el algoritmo RSA, desarrollado por el MIT durante 50 años. Estamos llegando a una etapa en la que la potencia de la computación cuántica podría (aunque todavía no lo hace) romper este algoritmo. Esto destruiría todo el sistema financiero, hospitales, defensa, plantas de energía nuclear… toda la infraestructura crítica y estratégica de un país”. explica Carlos Moreira. Ante este riesgo, Estados Unidos ya obligaría a las empresas a equiparse con tecnologías de defensa poscuánticas antes de 2027 mediante la regulación CNSA 2.0, revela el presidente de SealQ.
Un riesgo que va más allá de este único algoritmo porque un ordenador cuántico desprotegido podría verse comprometido por otro ordenador, asegura el especialista. E incluso la dependencia de otro actor, estadounidense por ejemplo, no es una opción para Carlos Moreira. Especialmente en un momento en el que las tensiones por la soberanía de Groenlandia ponen de relieve el frágil equilibrio de la OTAN y, por tanto, del “escudo americano”.