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SEÚL – POR NUESTRO PERIODISTA

En vista del Consejo Europeo extraordinario del jueves por la tarde, Giorgia Meloni escucha a casi todos los dirigentes, con Friedrich Merz a la cabeza, y teje pacientemente su red de desescalada en el caso de Groenlandia. Valioso mediador entre Europa y Donald Trump, según su mayoría, que lo defiende. “De parte de los extorsionadores”, según la oposición, que pidió a los presidentes de la Cámara y del Senado que programaran comunicaciones del Primer Ministro al Parlamento antes de la cumbre.

El domingo escuchó al presidente americano calificar de “error” la decisión del magnate de introducir derechos adicionales del 10% para los ocho países europeos que habían decidido enviar soldados al Ártico y calificar la iniciativa de antiestadounidense debido a “un problema de comprensión y comunicación”. Un evidente intento de echar agua al fuego. Además de Trump, Meloni había telefoneado al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, convencido desde el principio de que la seguridad en el Ártico es una cuestión que debe abordarse en el seno de la Alianza Atlántica, a la número uno de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente finlandés, Alexander Stubb, cuyas “posiciones de sentido común” acogió inmediatamente.

Desde Seúl –última escala de su misión en Asia Oriental– la Primera Ministra inició ayer una nueva serie de llamadas telefónicas. A su regreso a Italia -aparte de una escala en Samarcanda para una rápida reunión bilateral con el presidente uzbeko Shavkat Mirziyoyev- las colas son intensas y las tensiones palpables. Meloni llama al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. Luego escuchó al inglés Keir Starmer, a la danesa Mette Frederiksen, al chipriota Nikos Christodoulides, al griego Kyriakos Mitsotakis y nuevamente a Rutte. Hasta la llamada más relevante, teniendo en cuenta el papel desempeñado en el partido: la de la canciller alemana Merz. El portavoz que lo anunció en rueda de prensa de la CDU reconoció que el debate “sigue siendo muy útil, puede ser una contribución a la evolución de la situación hacia la desescalada”. El propio Merz informa que intentará reunirse con Trump el miércoles en Davos, al margen del Foro Económico Mundial al que ambos asisten. Pero teniendo en cuenta el clima, la agenda del presidente estadounidense en Suiza sigue sin estar clara. También porque aún no está clara la cuestión de la primera reunión del Consejo de Paz para Gaza, que según algunos podría celebrarse todavía el jueves.

Meloni está preparada para cualquier eventualidad. Aboga ante todos por la causa del diálogo: lo diluye, lo aplana, nos invita a volver a la discusión y a no abandonar la vía de un plan de la OTAN, el único según él capaz de mantener unidas las dos orillas del Atlántico sin rupturas fatales. Se trata de una posición muy alejada de la de Emmanuel Macron, que aboga por la “bazuca” en caso de nuevos impuestos estadounidenses, es decir, la activación del instrumento anticoerción introducido por la UE en 2023 y nunca utilizado hasta ahora.

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