En un contexto de fuertes tensiones presupuestarias y geopolíticas, la transición energética parece haber quedado relegada al final de la lista de prioridades. Sin embargo, además de desempeñar un papel clave en la lucha contra el calentamiento global, se perfila como una importante fuente de empleo. Según un informe publicado en 2024 por la Agencia para la Transición Ecológica (Ademe), en 2022 representaban 421.230 plazas en Francia, un aumento del 24% en sólo dos años. Y esto es sólo el comienzo.
Entre la creación neta de empleo y las sustituciones relacionadas con la jubilación, el sector necesitará, según France Stratégie, casi 600.000 profesionales adicionales en diez años. Un reto imposible de superar sólo con una formación inicial. La reconversión profesional será un eslabón esencial de la ecuación.