Según un experto de la Universidad RWTH de Aquisgrán, los accidentes con trenes de alta velocidad son muy raros, pero en casos individuales suelen ser devastadores, como por ejemplo la colisión entre dos trenes. Andalucía muestra. “Viajar es uno de los medios de transporte más seguros que tenemos”, explica a la agencia de noticias alemana Nils Nießen, profesor de ingeniería ferroviaria y economía del transporte en el Instituto de Ciencias del Transporte de la Universidad RWTH de Aquisgrán.
En comparación con los automóviles, el riesgo de accidentes mortales es 50 veces menor y el riesgo de lesiones 140 veces menor que en los trenes. Sin embargo, como en el caso de los aviones, la magnitud de los daños en los accidentes en el tráfico ferroviario de alta velocidad suele ser mucho mayor y, por lo tanto, los ciudadanos la recuerdan más claramente que el gran número de accidentes individuales en el tráfico por carretera.
Aprendiendo de los accidentes
Además, históricamente, los ferrocarriles se han vuelto un poco más seguros después de cada trágico accidente: la Oficina Federal de Investigación de Accidentes Ferroviarios investiga los accidentes con mucho cuidado y luego saca conclusiones. “Es un sistema de aprendizaje: desde 1835, el ferrocarril es, por así decirlo, cada vez más seguro”, afirma Nießen.
Actualmente existen normas de seguridad estandarizadas para vías y vehículos comparables en toda Europa. Esto incluye el mantenimiento regular de los trenes, pero también el seguimiento de la red ferroviaria.
Los accidentes suelen ocurrir cuando las personas cometen errores.
La monitorización continua también contribuye a la seguridad de los trenes de alta velocidad: “Las señales, las cabinas de conmutación y otros sistemas de seguridad protegen el sistema desde el exterior y pueden detener el tren o reducir la velocidad. Si ocurre un error en la tecnología, los humanos se hacen cargo del nivel de reserva para que el tráfico ferroviario pueda continuar”, explica Nießen.
En este sentido, la mayoría de los accidentes fueron precedidos por errores humanos: “Si las personas asumen la responsabilidad en estos casos, pueden producirse errores que luego desemboquen en accidentes, incluso mortales, como en Bad Aibling en 2016”. En Bad Aibling (Baviera) doce personas murieron en la colisión frontal de dos trenes de cercanías en un tramo de vía única. El telefonista jugaba con su móvil y estaba distraído.
En cuanto a España: es poco probable que falle la tecnología de seguridad
Sólo se pueden hacer conjeturas sobre las posibles causas del accidente ocurrido en Andalucía, en el que chocaron dos trenes de alta velocidad que circulaban en dirección contraria y murieron más de 40 personas. Las autoridades descartaron desde el principio un error humano. “A primera vista no hay nada que indique un fallo en la tecnología de seguridad, pero parece que hay algún problema con el material en alguna parte”, afirma Nießen. “Sería muy inusual en verdad”.
© dpa-infocom, dpa:260120-930-573625/1