Según la Comisión E, un comité científico de expertos en fitoterapia, la hierba de tomillo puede utilizarse para aliviar los síntomas del resfriado (catarros de las vías respiratorias superiores), la bronquitis y la tos ferina. La organización europea que agrupa a las sociedades nacionales especializadas en fitoterapia (ESCOP) también llega a esta valoración.
Sin embargo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) sólo certifica que la hierba de tomillo sólo tiene un “uso tradicional” para la tos relacionada con el resfriado debido a la falta de estudios significativos. Esto significa que el efecto no ha sido demostrado científicamente, pero puede confirmarse mediante muchos años de experiencia.
La medicina popular también utiliza la hierba medicinal para los trastornos gastrointestinales, especialmente la indigestión y la pérdida de apetito. También se dice que el tomillo como aditivo para el baño alivia la picazón en las enfermedades de la piel. Pero tampoco hay pruebas científicas de esto, sólo valores empíricos.
Como medicina herbaria, el tomillo se puede tomar en forma de jugos, gotas, pastillas y tabletas. Los aceites esenciales de la planta también se utilizan como aditivo para el baño, en ungüentos y enjuagues bucales. Cuando se utiliza aceite de tomillo de forma externa, se debe tener cuidado de que nunca entre en contacto directo con las mucosas ni con los ojos.
Cualquier persona que sea hipersensible al tomillo u otras plantas de menta (por ejemplo, alergia al polen de abedul o artemisa o alergia al apio) debe abstenerse de tomarlo.
Las mujeres embarazadas o en período de lactancia siempre deben consultar a un médico antes de utilizar extractos de tomillo. Los posibles riesgos para la madre y el bebé aún no se han estudiado bien.