Érase una vez películas, ahora hay películas que deben sobrevivir a la competencia de las series y su emisión en plataformas de streaming. Para darse cuenta de ello, basta escuchar la entrevista a Matt Damon (en la foto) y Ben Affleck en el podcast The Joe Rogan Experience y cubierta por numerosos periódicos especializados, como Variety. Las dos estrellas hablaban de su último trabajo The Rip: dinero sucio realizado para la plataforma de streaming Netflix y dirigido por Joe Carnahan (un verdadero especialista en cine de acción).
Damon señaló que hacer una película, incluso una de acción, ya no es lo que solía ser, hay que pensar en el público como una “plataforma”. Según Damon, los espectadores prestan un “nivel de atención muy diferente” a una película en casa que a una película en el cine. Es por esto que Netflix quiere trasladar las escenas de acción más fuertes e interesantes al inicio de la trama. En resumen, hay que empezar con fuerza, mientras que en el cine lo importante era tener un buen final. También dijo que hubo grandes debates durante la producción sobre si era necesario repetir “la trama 3 o 4 veces en el diálogo” para tener en cuenta si los espectadores estaban en sus teléfonos o ocupándose de sus propios asuntos. En definitiva, es necesaria una síntesis. Todo aquello que, como podrás imaginar, no es precisamente bueno para la calidad artística. Pero la situación no parece muy buena, ni siquiera para las producciones destinadas al teatro. Clare Binns, directora de una de las mayores distribuidoras británicas, afirmó ayer en los periódicos británicos que los directores deberían acortar sus películas si quieren que el público vaya al cine. Las investigaciones han demostrado que para 2022, la duración media de una película ya habrá aumentado en casi un tercio, de 81 minutos en la década de 1930 a 107 minutos. Si nos fijamos en los últimos estrenos que superan las tres horas, están Avatar: Fire and Ashes de James Cameron, The Irishman de Martin Scorsese y The Brutalist de Adrien Brody.
Binns dijo que las películas más largas significan menos proyecciones, lo que afecta los ingresos de las salas. “Sí, sólo hay un espectáculo por la noche”, dijo Binns. Picturehouse ha cerrado tres cines de Londres en 2024. En definitiva, más vale disgustar al director bulímico que al público.