Tras el silencio, la confesión. Validación de la posesión de Claude Agustín Carlomagno, en presencia del Fiscal General de Civitavecchia Alberto Liguori. Según ha sabido LaPresse, el hombre está en proceso de hacer una confesión completa. Carlomagno es acusado del feminicidio de su esposa Federica Torzullo y el ocultamiento del cadáver en Anguillara Sabazia. Actualmente se encuentra detenido en la prisión de Civitavecchia. La autopsia reveló que la mujer sufrió 23 puñaladas, 19 de ellas en la cara y el cuello. El hombre supuestamente usó una espada de doble filo, pero hasta el momento los investigadores aún no han encontrado el arma.
“A Federica nos la quitaron de manera atroz, el dolor es inmenso”, dijo el hombre con quien Federica Torzullo había iniciado una relación. El hombre prefiere permanecer en el anonimato “para proteger a los menores involucrados y no explotar esta pérdida, por respeto a Federica, a nuestras familias y a nuestros hijos”. “Ciertamente, las declaraciones que hicimos a la policía dieron a los investigadores una idea clara de la situación – añade – y estoy seguro de que durante la fase del juicio todas estas sombras se aclararánSe lo debemos a la familia y a Federica”.
La autopsia, realizada ayer, confirmó el sistema acusatorio ya destacado por los fiscales de Civitavecchia que impugnaron el feminicidio, así como el ocultamiento del cuerpo.
Según los primeros resultados de la diligencia pericial, realizada en el Instituto de Medicina Legal de La Sapienza, ayer recibimos la confirmación de un delito de “una ferocidad particular“. Los golpes, el fatal en el lado izquierdo del cuello, habrían impactado en zonas vitales. El hombre habría muerto. feroz con golpes también en el abdomen y el estómago. Un acto de violencia absoluta del que Federica habría intentado escapar desesperadamente. De hecho fueron identificados al menos cuatro puñaladas en las manos, señal de una reacción de la víctima, trató de resistir esta furia asesina.
Por tanto, el marco circunstancial se ve reforzado por el examen de la autopsia durante el cual también se tomaron muestras para el pruebas toxicológicas. Piezas de recreación de lo que sucedió el 8 de enero, el último día en que Federica fue vista con vida, capturadas por la cámara mientras caminaba hacia su casa. La pista trazada desde los primeros actos de la investigación permanece en cuanto al motivo: Carlomagno no habría aceptado el fin de la relación con la mujer, los dos se separaron. “Los cónyuges atravesaban – leemos en el decreto – una crisis profunda, hasta el punto de que vivían separados en casa” con su hijo de 10 años. “Mientras Federica llevaba algún tiempo cultivando una nueva relación, su marido no podía aceptar el fin del matrimonio”.
Los fiscales teorizan que utilizó el teléfono celular de su esposa después del asesinato para engañar a los investigadores. Los últimos mensajes entre Federica y su madre, en tono “lacónico”, se remontan a la mañana del viernes 9 de enero, entre las 7:55 y las 8:05, es decir, cuando se creía que la cuarentona ya estaba muerta. Según los investigadores, el sospechoso atacó a Federica dentro de la casa y “luego la transportó sin vida al almacén de la empresa” donde fue enterrada.