Un discurso agresivo hacia los europeos por la tarde y una relajación repentina por la noche. Donald Trump aprovechó su visita al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), el miércoles 21 de enero, para iniciar un avance espectacular en la cuestión de Groenlandia que, de confirmarse, podría aliviar la crisis provocada en el seno de la Alianza Atlántica (OTAN) por su plan de anexión del territorio autónomo danés.
Tras el golpe de Estado en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, hace casi tres semanas, el presidente estadounidense reiteró su intención de tomar el control de la isla ártica, por las buenas o por las malas, con el riesgo de asestar un golpe fatal al vínculo transatlántico. Había combinado su ofensiva con la amenaza de dar un paso adelante, desde el 1.ºmmm En febrero, se impusieron derechos de aduana a las importaciones estadounidenses procedentes de ocho Estados europeos, entre ellos Francia, Alemania y el Reino Unido, que habían enviado allí varias decenas de soldados para llevar a cabo una misión exploratoria y, sobre todo, para demostrar su solidaridad con Dinamarca.
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