Apenas entreabierta, la puerta se cerró con estrépito y estrépito. El Senado se opuso, el miércoles 21 de enero, a la posibilidad de que una persona que padece una enfermedad incurable pueda acceder a un producto letal entregado a petición suya por un médico. Con 144 votos en contra y 123 a favor, los senadores rechazaron el artículo 4 del proyecto de ley que establece un “Asistencia médica al morir” para pacientes cuyos “El pronóstico vital apuesta por el corto plazo”.
Un giro, porque el artículo tenía a priori un sólido apoyo de la derecha. Fue redactado en la Comisión de Asuntos Sociales el 7 de enero, a petición de los ponentes del proyecto de ley, Christine Bonfanti-Dossat (Lot-et-Garonne) y Alain Milon (Vaucluse), diputados del grupo Les Républicains (LR), piedra angular de la mayoría senatorial. A sus ojos, el artículo 4 tenía sólo un propósito: limitar “las condiciones de acceso a la muerte inducida”, según mA mí Bonfanti-Dossat, previsto en el texto votado en primera lectura por la Asamblea Nacional el 27 de mayo de 2025. Se trata de “luchar contra una concepción permisiva del gesto letal”, Así lo explicó el senador el martes 20 de enero durante el debate general sobre el texto en el Palacio de Luxemburgo.
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