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En octubre de 2018, Elisabeth Borne, entonces ministra de Transportes, fue lanzada “una dinámica irreversible” : la implantación de zonas de bajas emisiones (ZFE), un sistema que pretendía limitar progresivamente la circulación de vehículos más antiguos en los centros urbanos. Siete años después, el pilar de la lucha contra la contaminación del aire en las grandes ciudades está al borde del colapso.

Los diputados y senadores se preparan para validar la eliminación de las ZFI – registrada en la comisión mixta el 20 de enero – durante la votación del proyecto de ley de simplificación prevista para el martes 27 de enero en la Asamblea Nacional y el jueves 29 de enero en el Senado. Los diputados de izquierda ya han advertido que recurrirán al Consejo Constitucional para anular esta anulación, que consideran una legislación despectiva, es decir, ajena al objeto de la ley (la simplificación de la vida económica).

Sin esperar a este resultado incierto, la asociación Respire ha decidido contraatacar en el ámbito jurídico. Según información de Mundola ONG inició, el viernes 23 de enero, una acción grupal para obtener “terminación de una violación” ante el tribunal administrativo de París. Es la primera vez que este nuevo instrumento jurídico se utiliza en Francia en materia medioambiental. Prevista por la ley de 30 de abril de 2025 (que contiene diversas disposiciones de adaptación al Derecho de la Unión Europea (UE), en particular en materia medioambiental), la acción de cesación colectiva permite a una asociación emprender acciones judiciales para obtener el cese de una infracción bajo pena de sanción.

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