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Esta inverosímil historia comienza en 1915, cuando los restos de un desafortunado duque, atribuidos más tarde a un tal Béla de Macsó, fueron descubiertos en el convento de los dominicos de la isla Margarita, en el corazón del Danubio, en Budapest. La tecnología para saber más no existía en ese momento, y el esqueleto acabó desapareciendo durante la Segunda Guerra Mundial, antes de reaparecer en 2018 en una caja de madera en el Museo Húngaro de Historia Natural.

Gracias a las nuevas tecnologías, un equipo de investigadores ha conseguido por fin desvelar los numerosos misterios que rodean a estos huesos. ¡Y lo menos que podemos decir es que los descubrimientos son sangrientos! En primer lugar, los científicos confirmaron que efectivamente se trataba de los restos de Béla de Macsó, nieto del rey Béla IV. Las crónicas medievales mencionan a este duque, asesinado en noviembre de 1272 durante un complot político. Estos huesos, de más de siete siglos de antigüedad, cuentan la historia de la feroz lucha por el poder que se produjo en el siglo XIII.siglo en lo que hoy es Hungría.

Al analizar los huesos, los investigadores descubrieron nueve heridas en la cabeza y la cara, así como diecisiete más en el resto del cuerpo, todas infligidas en el momento de la muerte. Una auténtica carnicería, que el equipo quiso reproducir en un esqueleto educativo para comprender mejor el ataque.

¿Quieres destronar al duque?

El resultado sugiere que el duque probablemente fue atacado por dos o tres atacantes, que lo rodearon para impedir su fuga. Béla se defendió bloqueando los golpes con los brazos antes de fracturarse el cráneo en el suelo. En el suelo seguiría siendo golpeado por todos lados, hasta que un golpe fatal le atravesó la columna.

Peor aún, algunas lesiones en la espalda, concentradas en la cara, sugieren una mutilación post-mortem, signo de un odio intenso hacia sus agresores. Más que un simple asesinato, fue más bien una ejecución simbólica, un mensaje verdaderamente sangriento.

El análisis genético también descubrió vínculos familiares interesantes. Descendiente directo del rey Béla III, el duque también era pariente lejano del príncipe ruso Dimitri Alexandrovich y pertenecía a la dinastía Árpád. ¡No era cualquiera! Y, para que conste, el análisis sugiere que Béla de Macsó probablemente tenía piel oscura, cabello castaño rizado y ojos castaños claros, una mezcla de ascendencia mediterránea y escandinava.

Desde un punto de vista histórico, el asesinato de Béla de Macsó se enmarca en un período de extrema tensión para la corona húngara. El duque, que tenía 29 años en el momento de su muerte, representaba una amenaza para otros aspirantes al trono. Su asesinato ofrece una idea de las luchas dinásticas de la Edad Media, que no fueron descritas en detalle.

Según las crónicas austriacas fue Béla de Macsó “masacrado en una miserable carnicería en una isla cerca de Buda”antes de que su hermana y su tía reunieran sus miembros amputados. Feliz.

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