Una fábrica de 35.000 metros cuadrados en un pequeño pueblo del Loira. Andrézieux-Bouthéon, a unos diez kilómetros de Saint-Etienne, será la sede de la próxima fábrica del grupo francés Urgo, acaba de anunciar el especialista en confección. Los ingresos de una inversión de 60 millones de euros hasta 2029, que se espera generen “200 empleos directos y 115 indirectos en diez años” en la región, según un comunicado de prensa de la empresa familiar.
El futuro complejo se benefició de 600.000 euros de subvenciones públicas. Situada a cinco kilómetros de la histórica fábrica del grupo en Veauche (130 empleados), unirá “Logística de producción y distribución de última generación en un mismo lugar”.
El grupo pretende confiar en esta fábrica para realizar su ambición”convertirse en el líder mundial en compresión médica. Además, pretende llevar a cabo este proyecto manteniendo toda su producción en Francia, aseguró a la AFP uno de los directores del grupo, Guirec Le Lous, sobrino del fundador de la marca. Louis Le Lous, ex farmacéutico militar que fue testigo de la escasez de medicamentos durante la guerra, creó la marca Urgo en 1958. En aquella época era director de los Laboratorios Fournier de Dijon.
La empresa está actualmente presente en más de 60 países y emplea a 3.800 personas. Ha triplicado su facturación en la última década, hasta alcanzar los 890 millones de euros en 2024, la mitad de los cuales es internacional. Produce más del 80% de sus productos en Francia, donde cuenta con 1.100 empleados. Además de su actividad histórica en el sector de los vendajes, el grupo ha desarrollado una oferta para la salud diaria (bálsamos labiales, soluciones contra las aftas, las verrugas, etc.), que hoy representa el 50% de las ventas.
Su segundo trabajo lo dedica al cuidado médico de heridas, con vendajes compresivos para tratar úlceras de origen venoso en las piernas, lesiones de la piel que tardan mucho en sanar. Estos dispositivos, aplicados a la pierna, “permite la restauración del retorno venoso”, segmento en el que Urgo es el número dos a nivel mundial. El grupo también está presente en la tecnología láser para optimizar el proceso de cicatrización y tratamientos estéticos. Está desarrollando un proyecto para producir cuero artificial.
Pero en los últimos años Urgo también ha sido ampliamente mencionado en los medios por razones menos halagüeñas. Fue sancionado por ofrecer obsequios ilícitos a farmacéuticos para que éstos renunciaran a un descuento comercial. El laboratorio fue condenado en 2023 a una multa de 1.125 millones de euros -de los cuales 625.000 euros fueron suspendidos- por el tribunal penal de Dijon, tras una investigación sobre la represión del fraude.
Los “regalos Urgo” habían eclipsado a la efímera ministra de Sanidad, Agnès Firmin Le Bodo, también farmacéutica y condenada en 2024 a una multa de 8.000 euros. Entre 2015 y 2020 recibió relojes de lujo, botellas de vino, iPhones y otros obsequios por un valor estimado de 20.000 euros.