1b72529_upload-1-5qg2foknale4-000-re7b2.jpg

Mientras que el impuesto al vapeo fue retirado en el último momento del presupuesto de 2026, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES) publicó el miércoles 4 de febrero, después de tres años de trabajo, su informe en el que evalúa los riesgos para la salud relacionados con los productos de vapeo, utilizados diariamente por el 6% de los adultos franceses. ¿Será suficiente para resolver un debate que divide a los especialistas desde hace quince años? Después de revisar casi 3.000 artículos científicos y numerosos informes internacionales, los expertos concluyen con cautela que vapear está asociado a posibles riesgos para la salud a medio y largo plazo. Pero no descartan su uso temporal para dejar de fumar tabaco.

En concreto, los productos que contienen nicotina suponen un probable riesgo de efectos cardiovasculares, como el aumento de la presión arterial. Pero la agencia deja claro que se trata de cambios reversibles y no establece un vínculo formal en esta etapa con la hipertensión, la enfermedad coronaria o el accidente cerebrovascular.

Los estudios también han demostrado posibles efectos en el tracto respiratorio, como la aparición de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) e inflamación pulmonar. Y varios estudios revelan posibles modificaciones biológicas compatibles con las primeras etapas de la carcinogénesis, pero “No nos permiten concluir que hasta la fecha exista un posible efecto cancerígeno de los cigarrillos electrónicos”.

Te queda el 74,99% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author