valerio castro
“Creo que ha llegado el momento de una verdadera revuelta social porque no podemos seguir así”. ¿Recuerdan estas palabras de Maurizio Landini, secretario de la CGIL, con motivo de la huelga general de noviembre de 2024? Frases repetidas una y otra vez con argumentos bien pensados. Y que me vienen a la mente escuchando lo que se dijo ayer en DiMartedì, el programa presentado por Giovanni Floris en La7 el martes 3 de febrero. El sindicalista niega que la izquierda, al participar en manifestaciones como la de Askatasuna en Turín, dé cobertura política a los violentos. En la plaza actuaron “infiltrados” que llegaron incluso a disfrazarse, cambiarse de ropa y, en un momento dado, aparecer entre 20.000 demócratas.

Landini se distancia y afirma que los encapuchados le hacen el juego al ejecutivo: “Estas personas violentas” vistas en Turín “hacen daño a quienes no son violentos y quieren defender la democracia y la libertad de este país. Y en la historia, me gustaría que quede claro que el movimiento obrero, el movimiento sindical que defendió y conquistó la democracia, siempre ha luchado contra toda violencia”. Según Landini, el verdadero objetivo del gobierno de Giorgia Meloni, por supuesto, es silenciar la disidencia, también con las nuevas normas del decreto de seguridad, como la prisión preventiva y la libertad bajo fianza para las manifestaciones. “¿Quienes se manifiestan libremente son cómplices de los violentos? Esto es un ataque a la libertad de manifestación de las personas”, ataca Landini. La de la “revuelta social”…
