La noche entre el sábado 31 de enero y el domingo 1 de febrero, su alojamiento, que se encontraba junto con otros en una granja de Obsonville, en el sur del departamento, fue arrasado por un incendio. La familia sobrevivió a la catástrofe con consecuencias morales y, sobre todo, físicas para dos de sus tres hijos pequeños, lo que provocó una increíble demostración de solidaridad, desde los Gâtinais… hasta los confines de la tierra.