¿El agua con gas ayuda a perder peso? Un estudio japonés destaca la contribución de las “burbujas” al esfuerzo de quienes intentan perder peso. El tema es, sin embargo, más complejo. “El entusiasmo por los posibles beneficios metabólicos del agua con gas merece, en mi opinión, una reflexión más amplia que tenga en cuenta la complejidad del ecosistema intestinal y la literatura científica preexistente, a menudo de signo opuesto al estudio citado”, explica a Adnkronos Salute. inmunólogo Mauro Minelli, profesor de nutrición humana en Lumhablando sobre las cualidades del agua con gas relanzado por el especialista en enfermedades infecciosas Matteo Bassetti, quien citó una investigación japonesa publicada en el ‘British Medical Journal Nutrition’. “Afirmar que el dióxido de carbono es un aliado universal del metabolismo parece arriesgado, especialmente si ignoramos los mecanismos bioquímicos que vinculan la distensión de gases con la salud de la barrera intestinal”.
Burbujas, ¿“elixir de salud”? Lo que dice el experto
“La introducción constante de gases exógenos puede exacerbar los patrones de proliferación bacteriana en el intestino delgado (Sibo) – explica Minelli -. La presión mecánica sobre las paredes intestinales no es un evento neutral: en presencia de desequilibrios del microbiotapromueve la fermentación y puede contribuir a empeorar la permeabilidad intestinal (intestino permeable), alterando las uniones estrechas de la mucosa”.
Luego está el problema”respuesta hormonal: Existe evidencia (como la publicada en ‘Obesity Research & Clinical Practice’) que indica cómo el CO2 puede estimular la secreción de grelina, la hormona del apetito, induciendo potencialmente un efecto perjudicial en la pérdida de peso a largo plazo”.
“De hecho – sugiere el especialista – el agua con gas podría utilizarse, de forma esporádica y selectiva, como estimulante temporal de la secreción gástrica en sujetos con hipoclorhidria documentada o dificultades digestivas mecánicas, donde una ligera estimulación de las paredes del estómago puede favorecer el inicio del proceso digestivo. Sin embargo, generalizar su consumo como ‘elixir de salud’ corre el riesgo de subestimar el impacto que la distensión abdominal tiene en millones de personas que padecen síndrome del intestino irritable o inflamación crónica de bajo grado”, concluye el inmunólogo.