El año 2026 italiano ha comenzado, en el ámbito económico, con una nueva promoción de las agencias de calificación. El 30 de enero, Standard&Poor’s confirmó la calificación BBB+, pero elevó la “perspectiva” de estable a positiva, lo que equivale a lo que se llama una “mejora”. Bueno, lo que es menos conocido es que esto también sucedió por el efecto Zalone.
Sí, has leído bien: el efecto Zalone, entendido como Checco. Su última película, Buen Camino, se convirtió en el mayor éxito de la historia del cine italiano, superando los 75 millones. La mayoría de los cuales fueron aplastados durante las vacaciones de Navidad. Hasta el punto de que contribuyó decisivamente al crecimiento del consumo en diciembre y enero pasados: la partida “ocio y cultura” (según las conclusiones del último informe económico de Confcommercio) es la que registró una tendencia de crecimiento de dos dígitos (+11,1%), justo detrás del gasto en smartphones. Un impulso decisivo al incremento medio del consumo que, a partir de noviembre, levantó definitivamente cabeza, dando un impulso decisivo al crecimiento del PIB. No es casualidad que la revisión de las perspectivas del S&P se haya producido al mismo tiempo que la estimación preliminar del PIB para el cuarto trimestre: un +0,3% superior a lo esperado, acompañado además de una revisión al alza de la cifra anterior para el tercer trimestre, del +0,1% al +0,2%. Una dinámica que da esperanza: en 2026, el PIB italiano podría incluso alcanzar el +1%, superando las estimaciones del gobierno, la UE y el BCE, que lo sitúan entre +0,7 y +0,8%.
Entre las causas virtuosas están: la derrota de la inflación, ahora relegada a alrededor del 1%; el aumento del poder adquisitivo de las familias que, gracias a las reducciones fiscales, permitirá recuperar la renta neta a partir de 2025; y -precisamente- la reanudación del consumo. Estos últimos –incluido el efecto Zalone– son la señal de que el mecanismo de confianza de las familias y las empresas ha comenzado a funcionar nuevamente: cuando los temores disminuyen, el consumo regresa. La inflación tendencial – leemos en el Informe Económico – en enero de 2026 será del 0,7% y debería detenerse en el 1,2% a finales de año (mejor que el 1,7% en la zona del euro). “De octubre a noviembre – afirma Confcommercio – observamos un cambio significativo en el clima de confianza: para las empresas, que crecen desde septiembre durante cuatro meses consecutivos, y para las familias (+1,7% sólo en diciembre). Así, las intenciones de gasto aumentan en comparación con 2024 y la primera parte de 2025”. Los primeros resultados llegaron con el Black Friday (4.900 millones gastados, +19,5% respecto a 2024); luego con el consumo navideño, que muestra un aumento real del 2,8% por familia; finalmente con las ventas cuyos resultados iniciales se consideran buenos.
Sin embargo, será fundamental que el Gobierno no ceda a ninguna sirena sobre el rigor mantenido hasta ahora en las finanzas públicas.
“Podríamos aumentar nuestra calificación – escribe S&P – si Italia continúa fortaleciendo su posición financiera exterior y reduciendo su déficit”. La trayectoria de la economía depende de ello. Que no funciona, pero que tampoco está quieto ni estancado. Consumo y Checco Zalone lo demuestran.